La faja oriental con rocas graníticas incluye: 1 Sierra de Quilmes o del Cajón, Cumbres Calchaquíes,
Rocas graníticas
Cuerpos sintectónicos
Se caracterizan por su forma alargada y concordante con la foliación de la roca de caja, sus dimensiones reducidas, y su íntima relación con la migmatización de los esquistos. Además, casi siempre muestran fenómenos de cataclasis reflejados en su textura, que en algunos casos adquiere carácter francamente milonítico. Petrográficamente, se distinguen por su grano relativamente fino, su textura equigranular y poco contrastada, y el escaso contenido de biotita, salvo cuando este mineral ha sido incorporado por contaminaci6n con la roca metamórfica. Es propio de estos cuerpos el pasaje a facies granopegmatítica, en áreas restringidas dentro de la masa.
Los cuernos sintectónicos son bien visibles, por ejemplo, en la ladera alta oriental del cordón El Manchao-Ambato, destacándose a la distancia debido a la circunstancia de que allí los esquistos están muy poco modificados por inyección, de modo que el contraste de coloración es mayor. Mas al este, dentro del complejo migmatítico, son igualmente numerosos, mero de dimensione.¿ en general menores, y en gran parte de carácter metamórfico. En la sierra de Graciana los cuernos de granito “limoio” son raros; hav en cambio cuerpos de lí-mite indefinidos de tonalita o granod¿'orita de grano mediano a fino, muy fo-
liada y contaminada por biotita, conservando la foliación la misma posición que en las partes menos inyectadas del esquisto. En la sierra del Alto-Anc¿ti los cuerpos sintectónicos son también relativamente poco numerosos.
C«,erpos si&ectónmos de la falda occidental del dmbato
Aquí hallamos los mismos tipos lito16gicos que en la falda oriental. En la parte sur predominan los cuerpos de tonalita y granodiorita foliadas, bioúticas, en muchos casos bastantes deformados (cataclásticos), mientras que hacia Mut-quín son más comunes los cuerpos relativamente limpios, de coloraci6n clara. En un mismo cuerpo se encuentran con frecuencia ambos tipos litológicos. La facies “pura” es de grano mediano a fino, variando en proporcibn al tamaño del cuerpo. la coloración va de gris clara a gris rosada, y la textura es equigra-nular, aunque en algunos cuerpos mayores se distinguen individuos de micro-elino de hasta un centímetro. En una gran parte de los casos la roca presenta señales de cataclasis, que pueden ser muy marcadas y conferirle el carácter de ortogneis; en ciertos lugares se ha producido una intensa milonitización. Allí donde la textura ha sido poco modificada por la cataclasis, la facies “pura” muestra al microscopio textura hipidiom6rfica común, con cristales da cuarzo, albita, microclino y moscovita como componentes principales; la albita es por lo menos tan abundante como el feldespato potásico, y es más bien euedral, carece de zonalidad, y está siempre algo serieitiza.da. El microclino es anedral, y encierra pertitas en áreas pequeñas irregulares. La moscovita es relativamen-te abundante, y muestra engolfamientos de cuarzo y de feldespato. La apatita es el accesorio más importante, encontrándose además epidoto o clinozoisita como secundarios. Aun en las variedades de tonalidad rosada en que el microclino parece predominar, la observación microscópica demuestra que el feldespato s6dico es igualmente abundante. Donde el grano es relativamente grueso( o sea alrededor de 0,5- cm), algunos de los cristales de microclino se destacan del resto por' su mayor tamaño y su idiomorfismo. En suma, esta facies es sen-siblemente igual a la de los cuerpos análogos de la Hoja 13e.
La facies biotítica presenta por lo común folíación bien desarrollada, en muchas partes realzada por deformación tectónica. Su color es gris con tinte verdoso por el epidoto que generalmente lleva; grano mediano a fino (2-4 mm), y en algunas variedades menos deformadas puede ser levemente porfídico. En las superficies expuestas, los feldespatos de tono gris o gris rosado, presentan hábitos diferentes a los cristales de cuarzo. Los primeros tienen forma algo len-ticular, mientras que el cuarzo se d!spone en bandas polisomáticas que surcan la foliación. En las variedades poco o nada deformadas no se observa, por' supuesto, esta disposici6n. Al microscopio, el cuarzo es el único que presenta señales evidentes de cataclasis, formando agregados de individuos pequeños con contornos dentados por la granulación incipiente. Entre los feldespates, la plagioclasa (oligoalbita) está algo sericitizada, y es subhedral, salvo en los casos de mayor deformación. El microclino es fresco y no presenta pertitas bien definidas; las áreas de intercrecimiento mirmequítico éuarzo-albita, en contacto con el feldespato potásico, son abundantes. Los feldespatos presentan también áreas de granulación. La moscovita y la biotita han sido en partes afectadas por la cataclasis, pero algunas laminillas de moscovi.ta parecen ser posteriores a la deformaci6n. Todas las características texturales de esta facies indican que aquélla ha sido esencialmente contemporánea con el emplaza-miento de los cuerpos.
La composición de la facies biotíti.cal no es la misma en todos los cuerpos, pues algunos de éstos son de composición tonalítica, y en- un todo idénticos a los de la regi6n de Humaya de esa misma composici6n (González Bonorino, 1950b, p.22). Uno de estos cuerpos se encuentra en Piedra Parada, al sur de Los Corrales. En esta misma parte hay di.ques de una roca granítica clara, de grano mediano-fino, compuesta principalmente de albita y cuarzo y apreciable cantidad de epidoto.
K
La facies pura geucacrática) puede constituir la totalidad del cuerpo, o solamente una parte, estando e) resto ocupado por la facies biotíti,ca. En gene-ral, la parte central es de la primera facies, y los bordes de la roca foliada. Tam-bién pueden encontrarse cuerpos formados exclusivamente por la facies conta-minada; en realidad en la parte sur de la Hofa, éstos son más comunes que los de facies leucocrática. El pasaje de una a otra facies es rápido, pero gradual.
Estos cuerpos de granito sintectóni.co se extienden hacia el norte hasta el stock de El Manchao. A la altura de Mutquín predomina la facies de tonalita biotítica foliada, de color gris y grano mediano-fino (2 mm en promedio), ori-ginada por contaminaci6n y deformac.".6n más o menos simu!táneas. La plagio-clasa es andesina (An35), y el cuarzo presenta visibles señales de cataclasis. Dentro de estos cuerpos, esencialmente concordantes con la esquistosidad de la roca de caja! que muestran forma lenticular con una longitud en general no mayor de 100 metros y 10 de espesor, hay pequeñas áreas de facies leucocráti-ca, con pasaje a pegmatítica, rica en moscovita. Esta facies no presenta en ge-neral tanta deformaci6n como la biotítica, representa evidentes exudaciones residuales postectónicas, subsiguientes al emplazamiento principal del cuerpo. En esta parte también hay cuerpos pequeños y diques de granito fino leuco-crático, moscovítico, asociados o no a pegmatitas. Este granito es rico en mi-crolino, que predomina sobre la albitoligoclasa, y se caracteriza por la pre-sencia de diminutos cristales de granate rojo, bastante numerosos en partes. Los diques de pegmatita son abundantes, sobre todo en la parte media y su-perior de la ladera, donde alcanzan espesores de más de 20 metros. Cuanto más gruesos son estos diques, menos concordantes son los contactos, y más irregulares sus formas. No se advierte en las pegmatitas mayor zonalidad; son masas de feldespato potásico en individuos grandes y pequeños, encerrando cuar-zo semigráfico, v numerosos cristales de turmalina de hasta cinco centímetros, diseminádos en la masa, junto con librillos de moscovita de pocos centímetros.
Los cuerpos de granito biotítico, as'í como las pegmatitas, aumentan algo en cantidad hacia la parte superior de la ladera.
Facones no graníticas en, la falda omiten,tal de ha sierra.
Dentro de algunos de los cuerpos de granito gnéisico biotítico de la parte alta de la ladera occidental, especiálmente en el sur, existen fajas delgadas de una roca cuarzo-diorítica, con gran proporción (casi 50 %) de minerales oscuros, especialmente hornblenda y biotita en partes iguales. El feldespato es oligoan-dcsina subidiomórfica y bien maclada, mero hay algo de microclino intersticial también. El cuarzo constituye 1/6 a 1/5 parte de la roca. La textura es típica-mente ígnea, pero modificada por cataclasis, que se manifiesta en la granula-ción parcial del cuarzo y en el arqueamiento de algunas de las laminillas de biotita. Las fajas de esia roca son en, general de pocos centímetros de espesor, i no tienen lím'.tes bien definidos; su origen se debe a la impregnaci6n mag-mábca de capas de micacita anfib61ica intercaladas entre las micacitas bioh-ticas comunes, cuya mayor resistencia a la invasión ígnea ha determinado una proporc'ón superior de minerales metamórficos, o sea hornblenda verde y biotita.
En las inmediaciones de Piedra Parada, al sureste de Los Corrales, afloran entre los esquistos cuarzo-filíticos que allí dominan, algunos diques de una roca matemática de grano muy fino, gris verdosa, compacta, que representa una variedad lamnrofírica de composici6n tonaHt¿ca. Al microscopio presenta un fieltro de tablillas (0,1-0,2 mm) de oligoclasa, macladas, con algo de cuarzo intersticial, y una proporci6n moderada de laminillas de biotita y moscovita.
Milonitvacidn en los c«cepos ¿teetónvos de ld ídem oxide»tal.
En el área entre la zona de migmatitas de Pomán y la cumbre del Ambato, donde el basamento está en gran parte cubierto por material de acarreo, la presencia de los cuerpos graníticos se manifiesta por las gargantas que forman los ríos al atravesarlos. El casco de la finca Los Corrales, por ejemplo, se en-cuentra en una expansi6n del río homónimo entre dos de esas gargantas. El cuerpo situado aguas arriba está formado por una facies moderadamente bio-títica y algo gnéisica del lado occidental, pasando hacia el este a la facies rosa-da con menos biotita, de textura y composici6n típicamente graníticas, aunque aJgo afectada la primera pod la cataclasis. Hacia el borde oriental, la cataclasis se hace gradualmente más intensa, hasta dar como resultado miloni.tas de gra-no muy fino y de color gris crema, con esqusitosidad marcada pero algo ondu-lante y superficies de exfoliación más bien ásperas, como es caracteríctico de las rocas miloníticas. Al microscopio„se observa una base de granos de cuarzo de unos 15 mi:crones y un fieltro de laminillas rectas y bien formadas de mos covita, del mismo orden de magnitud y complementadas por algunas de biotita verde, en parte cloritizada.
Alejándose del cuerpo hacia el este, aparecen intercaladas en estas milo-nitas eapifas de pizarra gris-verde plomizo, con superficies de clivaje planas y lisas, y clivaje de fractura bien desarrollado. Esta roca ha sido ya mencionada en, conexión con los esquistos de esta regi6n. Los componentes principales son sericita y clorita, con una moderada proporci6n de cuarzo, muy finamente di-vidido. La alternancia de esta roca c'on la milonita, en capitas de algunos cen-tímetros, determinai un bandeado muy característico en ciertas partes del com-plejo. Más ll este, la milonita desaparece y la pizarra oscura predomina.
En el capítulo sobre estructura nos referiremos al origen de esta alternan-cia de m".1onitas con pizarras de origen sedimentario.
Cuerpos sintect6»os al naciente de la cumbre de Zl 3fanehoa-2mbato.
Al éste de esta cumbre, o sea en la mayor parte de la Hoja, se observan esencialmente los mismos tipos de cuerpos sintect6nicos, pero el granito cla-ro, con poca contaminaci6n de esquistos, predomina sobre el tipo bioútico fo-liado, al menos en la ladera de la misma sierra principal; hay, sin embargo, numerosos casos de composición intermedia. En general, estos granitos son idénticos a los de la Hoja 13e, parte central y oriental (González Bonorino, 1950b, p.20-22). En la ladera oriental de El Manchao, tos cuerpos sintectóni-cos oscilan entre pocos centímetros y algunas decenas de metros de espesor. Predomina la fac¿'.es de grano mediano-fino (unos 2 mm), color gris claro, con una cantidad variable de biotita que tiende a orientarse insinuando foliaci6n; la composición es en general adamellítica, aunque las venas finas que parten de los mismos cuerpos e inyectan los esquistos son más bien tonalíticas. En algunos- cuerpos se nota una gneisificación secundaria leve (ver González Bo-norino, 1950b, p.21-22). En los cuerpos de mayor tamaño la textura se hace en partes relativamente gruesa, con un leve desarrollo porfidico debido al ma-yor tamaño de los cristales de microclino. En estos casos, el granito se asemeja al de los cuerpos leptotectónicos de esta misma regi6n, y en realidad constitu-ye un elemento de pasaje a estos últimos.
Cuerpos similares se encuentran en la sierra de Fariñango; ellos pueden ser bien observados a los largo del camino que corre oor el borde oriental de dicha sierra, sobre todo al norte de Banda de los Varelas, en Payo Guaico, etc. Kl espesor -varía entre pocos decímetros y algunas decenas de metros, aunque los: de mks de RO metros son raros. Como ocurre con todos los granitos sintec-t6nieoa, 4 concordancia y la forma lenticular regular disminuyen al aumentar, el tamaño de los cuerpos. La facies dominante esi una granodiorita gris, de gra-no Bno-mediano (unog R mm), bastante rica en biotita, levemente foliada pa-rdelamente al eje mayor del cuerpo. Entre sus componentes predominan el c'uarzo y :la oligoclasa (An20) en tercer lugar biotita (en su mayor parte pro-ducto de contaminación), y algo de microclino y moscovita; apatita y zirc6n son los accesorios comunes. Estoi mismos cuerpos pueden ser estudiados más
al norte, en el valle de La Puerta, y se continúan en los de la sierra de Humaya (Hoja 13e).
Al este, en la cumbre de la sierra Graciana, estos cuerpos son más escasos, sobre todo por la mayor mezcla de granito con esquistos. Esto da lugar a cuerpos de contornos imprecisos de una roca muy migmatítica, foliada. En la parte sur de esta misma sierra, sin embargo,. se encuentran aquí y allá peque-ños cuerpos graníticos claros, raramente de más de 10 m de espesor, con predo-minio de microclino sobre oligoalbita, de color gris rosado, grano mediana fino-mediano, y una proporción variable de biotita, usualmente algo orientada, acompañada de moscovita. Dentro de estos cuerpos pueden observarse exuda cionesi leucocráticas y de grano más grueso, no raramente granatíferas. La roca es de buena calidad como material de construcci6n, pero el escaso tamaño dd los cuerpos impide su explotaci6n económica. Esta circunstancia ha determina-do que la obra de embalse de Las Pirquitas, proyectada con un muro de es-collera, haya sido finalmente construida como dique de tierra.
En la sierra del Alto, los cuerpos son aún más pequeños, la mayoría tiene menos de dos metros de espesor, presentando la misma composici6n que en la sierra Grac'ana, con moderada proporci6n de biotita incorporada del esquis-to, grano mediano-fino y foliación moderada.
C.2. Cuerpos leptotectónicos
Incluimos en esta categoría aquellos macizos granítico.s que presentan ca-racterísticas petrográficas y estructurales intermedias entre los sintect6nicos y los postectónicos, y que son interpretados como resultado del emplazamiento de maroma en momentos en que las presiones tect6nicas se desvanecían (Gon-zhlez Bonorino, 1950c). Las principales de aquellas características son: tamaño del cuerpo y del grano, grado de concordancia, regularidad de la forma y gra-do de cataclasis. Esto último sirve para establecer, asimismo, la edad inter-media de su emplazamiento, con respecto al de los cuerpos sintect6nicos y postect6nicos.
Guerpo de 3f«tguín
Al sureste de la localidad de este nombre, del lado sur de fa amplia boca de la quebrada principal, hay un área granítica que al este entra en contacto intrusivo con los esquistos. Las verdaderas dimensiones de este cuerpe se ig-noran, pues al oeste termina contra la cubierta de fanglomerados del pie de monte. La roca es un granito común, equigranular, hom6fano (es decir, sin foliaci6n o lineación), de grano mediano (unos 3 mm), de color gris claro a rosado, con alrededor de 5% de biotita; cerca del contacto que termina en la quebrada de Mutquín, se presenta con facies más fina y leucocrática, rica en moscovita. La facies principal, de textura hipidiom6rfica y aspecto fresco, es muy semejante a la del granito de El Manchao, pero de grano en general algo más fino.
Cuerpo de Las Juntas
Este macizo ocupa una regular extensión en el valle de Las Juntas, al sur del río de la Salvia. Los afloramientos no permiten establecer con certeza la forma y posición del cuerpo, salvo quizá con un estudio muy detenido; pa-rece ser, s."n embargo, una masa aplastada que se inclina hacia el naciente, es decir en la misma dirección que la foliaci6n de los esquistos de caja. La facies principal, tal como se presenta en la quebrada de la Salvia, es de grano rela-tivamente grueso, porfídico, con cristales tabulares de microclino rosado, de uno a tres centímetros en su mayoría. Biotita (5%), oligoalbita y moscovita, completan la lista de componentes esenciales, además del cuarzo, que es abun-dante. El grano medio de la roca, exceptuando los pseudofenocristales de mi-
croclino, es de tres a cuatro milímetros La textura es hipidiomórfica común. Otra facies forma los afloramientos a lo largo de la quebrada del río de las Juntas (por ejemplo, a la altura del km 67-68); se trata de un granito mosco-vítico de color gris claro, grano fino a mediano (2 mm), pero asimismo con pseudofenocristales de feldespato potásico, de color gris carne, de hasta tres centímetros, en partes orientados subparalelamente. Al microscopio llama la-atención el notable idiomorfismo de los individuos de plagioclasa (albita), que están también perfectamente maclados; el feldespato potásico es ortoclasa, lo que es propio, por otra parte, de las Sacies porfídicas finas. La otroclasa es más bien intersticial en los individuos pequeños, y bastante enturbiada por al-teraci6n pulverulenta.
C t
u,erpo de El Al o
Este es incluido provisoriamente entre los cuerpos leptotectón.ecos, pero su verdadero tamaño es desconocido, ya que solamente una parte se encuentra dentro de los límites de la Hoja. Se le observa al descender de la cumbre de la cuesta del Portezuelo hacia el noroeste, camino a El Alto. La roca es allí un granito claro, con biotita -y moscovita, grano mediano-fino, equigranu-lar, aunque hay también fajas de textura porfídica, más b'otítica. En la proxi-midad del contacto hay un conjunto de diques pegmatíticos, de grano relati-vamente fino e irregular, turmalínicos, que resaltan en el relieve.
C.3. Caer@os posteotó«ecos
En esta categoría entra únicamente el stock granltico de H! Man”hao. Se trata de un cuerpo esencialmente discordante, cuyo afloramiento correspondo en su mayor parte a la ladera occidental de dicho cerro. La facies predomi-nante es un granito común, de dos micas, pero con mayor proporci6n de bio-tita, de grano mediano-grueso (4-5 mm), y textura generalmente algo porfídica por el desarrollo de cristales tabulares de microclino de hasta 2 ó 3 cm. Kl color es gris claro o gris rosado o rojizo, según su grado de alteración. En la ladera occidental los feldespatos son en su mayoría blanquecinos en fracturas frescas. El componente predominante es microclino, siguiendo, en ese orden, cuarzo, oligoalbita, biotita y moscovita. El microclino presenta pertitas venosas gruesas, e inclusiones de cuarzo y albita, esta última en cristales idiomórficos muy pequeños; las inclusiones aumentan en número con el tamaño de individuo que las enc'erra. La aligoalbita está bien maclada, no presenta zonas, y mues' tra siempre mayor alteraci6n que el microclino. La biotita puede faltar en ciertas facies, como veremos en seguida. La textura es hipidiom6rfica, típica-mente granítica.
En la vecindad del cuerpo cuarzoso del cerro Blanco, el granito presenta un tono irregularmente amarillento, debido a manchas ferruginosas; además, ]a biotita ha desaparecido parcial o totalmente, mientras que la moscovita es en cambio más abundante que en la facies ordinaria. Los feldespatos mues-tran brillo mate, y la misma moscovita tiene sus lamin'llas afectadas por finos repliegues. Al microscopio, esta facies presenta señales marcadas de cataclasis; el cuarzo está cruzado por finas bandas de traslación interna, además de las fajas comunes de extinción fragmentaría paralelas al eje óptico, como es usual. La albita muestra encorvamiento en algunas de sus laminillas de maclas; el microclino, en cambio, no deja ver mayores indicios de deformación, aunque sus pertitas son inusitadamente grandes, y semejan más bien individuos de albita en trance de ser reemplazados por el feldespato potásico Esto se debe, tal vez, a la influenc."a de la deformaci6n en la exsolución de los feldespatos. Por lo demás, la roca, que es de composici6n adamellítica, tiene textura hipi-diomórfica normal, relativamente poco modificada en sus líneas generales por la cataclasis. La albita es bastante idiomórfica, s'.n zonalidad, y encierra nu-