Cuencas Gondwánicas de la Precordillera |

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CUENCA USPALLATA-IGLESIA
UBICACIÓN Y LÍMITES
La cuenca Uspallata-Iglesia
consiste en una angosta
faja con orientación meridiana ubicada entre la
Protoprecordillera (actuales sierras de Tontal, Invernada,
Volcán y porción meridional de La Punilla) al este, y el arco
magmático? (Choiyoi?) al oeste, aproximadamente en lo que
es hoy la frontera con Chile. Hacia el norte sus afloramientos
se pierden debajo de las volcanitas cenozoicas de la Puna
austral, al norte de los 28° de latitud sur en la provincia de
Catamarca, en tanto que hacia el sur se cierra en el extremo
austral de la Cordillera Frontal mendocina (~34°de latitud
Sur).
Su extensión aproximada es de 50.000 km2 y en ella se
alojan depósitos clásticos marinos, mixtos y en parte continentales,que cubren un lapso de aproximadamente 85 Ma, entre el Carbonífero temprano y el Pérmico temprano.
Tradicionalmente, los depósitos de esta cuenca han sido
considerados como formando parte de dos cuencas separadas:
Río Blanco (al norte) y Calingasta-Uspallata (al sur). Si
bien no hay razones tectosedimentarias ni estratigráficas que
justifiquen tal separación, por razones puramente de uso, su
tratamiento se efectuará separadamente, considerándolas
subcuencas de la de Uspallata-Iglesia tal como fuera propuesto
por González (1985).
Por otra parte, es muy probable que
futuros estudios permitan vincular estas subcuencas hacia el
norte con la de Arizaro, también de retroarco, la cual contiene
depósitos neopaleozoicos en parte terrígenos y en parte
carbonatados (Aceñolaza et al., 1972). |
SUBCUENCA RIO BLANCO
La subcuenca Río Blanco comprende los depósitos de la
parte norte de la Precordillera y del flanco oriental de la
Cordillera Frontal, en las provincias de La Rioja y San Juan.
Su piso estructural se halla formado por rocas de origen
variado correspondientes a distintos terranes, donde las rocas
neopaleozoicas suprayacen en parte al terreno Pampeano, a
las sedimentitas del Paleozoico inferior del terreno
Precordillera y a las leptometamorfitas del terreno Chilenia
Sus límites estructurales son en cierta medida imprecisos, en
parte debido a los recientes hallazgos paleobotánicos efectuados
en el borde oriental de la sierra de La Punilla (Morel et al., 1993;
Fauqué et al., 1989; Carrizo, 1998), los cuales demuestran que
durante el comienzo del Carbonífero esta sierra no era un
elemento positivo.
Así, en el este-nordeste de esa sierra y en
contacto tectónico con rocas del basamento de la sierra de Cacho,
se apoyan sedimentitas del Carbonífero inferior. Esto sugiere
que el límite nororiental de esta subcuenca podrían ser las Sierras
Pampeanas occidentales, mientras que el resto del límite oriental
estaría complementado por el incipiente ascenso de la
Protoprecordillera. Su límite occidental habría estado conformado
por el arco volcánico ubicado aproximadamente en la frontera
argentino-chilena. Finalmente, sus límites norte y sur son
transicionales.
Por el sur, no hay en apariencia razones estructurales
que la separen de la subcuenca Calingasta-Uspallata,
puesto que ambas comparten la depresión de trasarco de orientación
meridiana resultante de la acreción de Chilenia. Por el
norte, los depósitos carbonífero-pérmicos se continúan
saltuariamente en el área limítrofe de Catamarca-La Rioja hasta
desaparecer debajo de las volcanitas cenozoicas de la Puna.
A. Flanco occidental de las sierras de La Punilla y del
Volcán.
1) Vertiente occidental de las sierras de La Punilla y del
Volcán
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Se reconocen los lugares clásicos de estudio de esta
subcuenca. En las proximidades de Malimán
afloran sedimentitas devónicas y carboníferas que fueron
analizadas inicialmente por Furque (1956, 1958, 1963), quien
separó las carboníferas en dos unidades a las cuales denominó
Volcán y Panacán. En esos relevamientos el autor citado
observó contacto tectónico entre esas unidades.
La columna devónico-carbonífera propuesta por Furque fue posteriormente modificada; uno de esos cambios surgió de una nueva interpretación de la antigüedad de la paleoflora
contenida en la parte continental de la Formación Chavela
(Furque, 1956), que permitió reubicar esas sedimentitas en
el Carbonífero inferior (Cuerda et al., 1968).
Un estudio
detallado de esas unidades fue realizado por Scalabrini
Ortiz (1972a), quien identificó dos nuevas formaciones,
Malimán y Cortaderas, discordantes entre sí y parcialmente
equivalentes a las Formaciones Volcán y Panacán. El miembro
continental Chavela pasó a integrar la nueva Formación
Malimán, unidad esta que suprayace en discordancia angular
a las sedimentitas devónicas (Scalabrini Ortiz, 1972a; Furque y Baldis, 1973)
Grupo Angualasto
En este grupo se incluyen las formaciones
eocarboníferas Malimán, Cortaderas y Del Ratón. Recientemente,
Carrizo (1998) incorpora al mismo las Formaciones
Agua de Lucho, Cerro Tres Cóndores y Punilla.
Limarino y Césari (1992) proponen su estratotipo en la
quebrada Cortaderas, al oeste de sierra de La Punilla,
estiman un espesor mínimo de 2400 m (Figura 12B), y
señalan una relación discordante con las rocas devónicas
de las Formaciones Chigua y El Planchón, mientras que
para el techo indican una superficie de erosión en la
quebrada ya citada y un contacto tectónico en el km 117 de
la quebrada del río San Juan. |
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Formación Malimán
La Formación Malimán (Scalabrini Ortiz, 1972a), con
1300 m de espesor, descansa en discordancia
angular sobre la Formación Chigua (devónica), mientras
que su contacto con la suprayacente Formación Cortaderas
fue motivo de distintas interpretaciones.
La relación de
discordancia erosiva sustentada por Scalabrini Ortiz
(1972a), Aceñolaza y Toselli (1981) y Azcuy (1985), fue
puesta en duda por Limarino et al. (1988), Caminos et al.
(1990) y Limarino y Césari (1992), quienes consideran que
la supuesta discordancia no está vinculada a movimientos
diastróficos, sino que responde a procesos eustáticos.
Sus afloramientos se extienden al oeste de las sierras de
La Punilla y del Volcán y presentan una estructura homoclinal
vertical. La secuencia comienza con paraconglomerados
sobre los cuales se disponen areniscas portadoras de una
asociación de licofitas herbáceas, entre ellas
Archaeosigillaria conferta y Malimaniun furquei, fitozona
Archaeosigillaria-Malimaniun Carrizo (1998).
Por encima,
se ubican bancos potentes de areniscas con intercalaciones
de pelitas macizas, donde son frecuentes los niveles con
fauna marina caracterizada por Protocanites scalabrinii y
Septemirostellum? chavelensis, zona Protocanites González
(1981a) o Fauna Malimaniana González (1993a). Continúa
el perfil con una alternancia de areniscas y limolitas
con participación de diamictitas. Estos niveles arenosopelíticos
se caracterizan por la abundancia de Frenguellia
eximia y otras improntas de pteridospermópsidas, fitozona
Frenguellia-Paulophyton Carrizo (1998).
La sección superior
está constituida por bancos potentes de areniscas y
niveles de ortoconglomerados. En las intercalaciones
pelíticas y en las areniscas, son frecuentes improntas de las
especies integrantes de la fitozona Frenguellia-Paulophyton.
La nueva zonación es el resultado del estudio de las asociaciones
paleoflorísticas del Carbonífero temprano de Argentina
realizado por Carrizo (1998), quien establece para ese
lapso la siguiente sucesión de biozonas, comenzando por la
más antigua: Archaeosigillaria-Malimaniun, Protocanites
y Frenguellia-Paulophyton.
Estas sedimentitas se depositaron en un ambiente marino
litoral con intercalaciones de facies de mar alto (Limarino y
Césari, 1992). Los depósitos litorales varían hasta pasar a
continentales con niveles de paleosuelos.
Formación Cortaderas
La Formación Cortaderas (Scalabrini Ortiz, 1972a) tiene un espesor de 1200 m y suprayace a la Formación
Malimán. La supuesta relación discordante entre ambas unidades
litoestratigráficas ha sido reinterpretada por Limarino y
Césari (1992), quienes consideran que los bancos de conglomerados
basales y sus variaciones de espesor, corresponden a
facies de abanico deltaico ligados a alteraciones del nivel del
mar. En forma parcial comparte la estructura homoclinal con la
Formación Malimán, mientras que pueden apreciarse repeticiones
de parte de sus miembros medio y superior por efecto de
la estructura sinclinal. El techo, desconocido, es una superfice
de erosión.
En esta unidad Scalabrini Ortiz (1972a) reconoció de
base a techo tres miembros: el inferior, de conglomerados
verdoso-gris oscuros, el medio, de areniscas gris verdosas y
el superior, de limolitas y conglomerados verdosos.
En el miembro inferior se destacan potentes bancos de
ortoconglomerados. Césari y Limarino (1992) identificaron
microplancton marino en niveles carbonosos ubicados en la
parte basal de los conglomerados. En su parte cuspidal se
intercalan areniscas medianas con lentes pelíticos, donde se
reconocen paleosuelos y abundante megaflora (Machado,
1987; Césari y Limarino, 1992; Carrizo, 1998).
El miembro medio de la secuencia se caracteriza por el
predominio de psamitas y en menor proporción pelitas e
intercalaciones de conglomerados. Varios niveles
paleoflorísticos se reconocieron a lo largo de este miembro
(Machado, 1987; Carrizo, 1998).
El miembro superior del perfil se distingue por su
granulometría fina, donde son frecuentes areniscas y pelitas
con intercalaciones de diamictitas. Estas fueron analizadas por
Limarino y Page (1990), González (1990a) y Limarino y Césari
(1992), quienes reconocen estructuras de impacto, clastos
facetados y superficies estriadas. Los elementos paleoflorísticos
desde la base hasta los niveles más altos de la sección superior
pertenecen a la fitozona Frenguellia-Paulophyton (Carrizo,
1998). Sobre las rocas glacigénicas se apoya un paquete de
unos 20 m de espesor de areniscas finas, que no presentan
evidencias glaciarias (Limarino y Césari, 1992). En ellas,
Carrizo (1990), cita elementos de la zona MBG Archangelsky
y Azcuy (1985), de antigüedad carbonífera tardía.
La Formación Cortaderas comenzó a depositarse bajo
condiciones marino-litorales hasta continentales, con ambientes
fluviales de alta sinuosidad. Esas condiciones continentales
fueron interrumpidas por transgresiones que generaron
depósitos de plataforma y glacimarinos distales (Limarino
y Page, 1990; Limarino y Césari, 1992).
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Formación Quebrada Larga
Se reconoce en el faldeo occidental de la sierra de La Punilla, en
el área de Carrizalito. En su localidad tipo, la quebrada Larga
(Scalabrini Ortiz, 1972a), alcanza un espesor de 1270 m y suprayace
en discordancia angular sobre sedimentitas devónicas de la Formación
Chigua, mientras que su parte superior fue eliminada por erosión.
Recientemente Morel et al. (1996) y Carrizo (1998) han reconocido
al oeste de la sierra de La Punilla, en la zona de Las Peladas, un pasaje
transicional entre la Formación Quebrada Larga (Carbonífero superior)
y la Formación Punilla (Carbonífero inferior), lo cual parece
confirmar la relación estratigráfica concordante entre el Carbonífero
inferior-superior en el área.
Esta unidad se inicia con abundantes areniscas blanquecinas
y gris verdosas con escasos niveles de conglomerados finos
y lutitas carbonosas con restos plantíferos de la fitozona MBG
(Arrondo, en Scalabrini Ortiz, 1972a).
La secuencia continúa
con una litología similar aunque con predominio de las areniscas
verdes, cuyos niveles son portadores de fauna marina
correspondiente a la zona Tivertonia jachalensis-
Streptorhynchus inaequiornatus Sabattini et al. (1991), atribuida
al Carbonífero tardío tardío. Se intercalan en este paquete
sedimentario delgados bancos de caliza gris maciza. La parte
superior de la unidad termina con areniscas grises y limolitas
oscuras con alternancia de psamitas de mayor granulometría y colores claros.
Los depósitos basales se interpretan como de origen
fluvial, con facies de canal y llanuras de inundación; la
ingresión marina está representada por los niveles faunísticos
de la sección superior. |
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2) Flanco centro-oriental de las sierras de La Punilla y del
Volcán
Formación Punilla
En la mayor parte de las sierras de La Punilla y del Volcán
afloran sedimentitas clásticas que Furque (1956, 1963, 1972)
denominó Formación Punilla, asignándole una edad devónica
sobre la base de los estudios paleoflorísticos realizados por
Frengüelli (1954) (Figuras 13 y 14).
Esta unidad litoestratigráfica se caracteriza por su
relativa monotonía litológica, prevaleciendo las areniscas
sobre los conglomerados y limo-arcilitas, y por el predominio
de las plantas fósiles sobre los invertebrados marinos.
En el tramo septentrional de la sierra de La Punilla,
Caminos et al. (1993), reconocen en esta formación dos
miembros (Figura 14) de espesor incierto debido a posibles
repeticiones por fallas.
El miembro inferior, con base truncada por falla, es
granodecreciente y está constituido por areniscas cuarzosas
intercaladas con conglomerados finos y por una sucesión
alternante de areniscas y limolitas. Importantes niveles
plantíferos se distinguen en esta sección donde, según Morel et
al. (1993) y Caminos et al. (1993), se identifican asociaciones
megaflorísticas del Devónico medio-tardío y del Carbonífero
temprano e interpretan que el ambiente de sedimentación es
esencialmente marino, próximo a la línea de costa.
El miembro superior es una secuencia de conglomerados,
areniscas, limolitas y cuerpos lenticulares de
diamictitas. Según Morel et al. (1993, 1996), Cingolani et
al. (1992) y Caminos et al. (1993), la tafoflora reconocida
en niveles de este miembro tiene una antigüedad del
Carbonífero temprano al Carbonífero tardío. Este conjunto
litológico se habría depositado en un ambiente marino
litoral alternando con otros de sedimentación fluvial (Caminos
et al., 1993).
De gran importancia es la interpretación de los datos
paleontológicos, que llevó a los autores arriba citados a
sugerir que la Formación Punilla, en el área estudiada,
representa una secuencia sedimentaria continua que se depositó
desde el Devónico medio hasta el Carbonífero superior.
Sin embargo, nuevos estudios de material fósil en
ambos miembros de esta formación (Carrizo, 1998), permitieron
al mencionado autor alcanzar las siguientes conclusiones:
a) las especies consideradas devónicas halladas en el
miembro inferior, fueron reconocidas como típicos integrantes
de asociaciones paleoflorísticas del Carbonífero
temprano de Precordillera; b) el conjunto paleoflorístico de
esta unidad litoestratigráfica corresponde a la fitozona
Frenguellia-Paulophyton y c) el techo del miembro superior
de la Formación Punilla pasa en contacto transicional
hacia niveles arenosos correspondientes a la Formación
Quebrada Larga, portadores de elementos característicos dela asociación MBG. |
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3) Bolsón de Jagüé - Sierra de Las Minitas
En el bolsón de Jagüé-sierra de Las Minitas, potentes secuencias del Carbonífero inferior fueron señaladas
en años recientes por González y Bossi (1986), quienes las
nominaron Formación Jagüel, con base desconocida y en
relación de discordancia angular con la suprayacente Formación
Punta del Agua. Poco después, González y Bossi (1987),
describen dos nuevas unidades litoestratigráficas: las Formaciones
Agua de Lucho y Cerro Tres Cóndores
Según estos autores,
la primera unidad, con fauna marina y base desconocida, infrayace
en discordancia angular a la Formación Cerro Tres Cóndores yésta a su vez, infrayace en contacto paraconcordante? a los
conglomerados del cerro Punta Negra, psefitas que incluyen en
la Formación Punta del Agua (Aceñolaza, 1971). Indican además,
que la relación entre las Formaciones Agua de Lucho y
Jagüel es desconocida.
Caminos et al. (1990) y Fauqué y Limarino (1992) proponen
un nuevo ordenamiento estratigráfico para esas sedimentitas.
Los primeros autores dividen la secuencia en tres secciones sin
asignar nombres formales, mientras que los segundos las
denominan Formación Jagüel. Se indica además que el
magmatismo presente en la comarca es intenso en el área
sud-sudoeste del bolsón de Jagüé, donde diques y stocks
intruyen las rocas eocarboníferas.
Carrizo (1998), al realizar el estudio geológico y
paleoflorístico de las sedimentitas aflorantes en la sierra de
Las Minitas y los cerros Mudadero, Tres Cóndores y Agua de
Lucho, concluye que en esta secuencia sedimentaria se distinguen
dos formaciones: una inferior, Agua de Lucho y otra
superior, Cerro Tres Cóndores, incorporando en esta última
unidad la secuencia del cerro Mudadero (véase la Figura
15B). Carrizo (1998) incluye ambas formaciones dentro del
Grupo Angualasto y señala la necesidad de abandonar el
término Jagüel por cuanto el mismo ha sido previamente
utilizado para denominar una secuencia cretácica en la cuenca
Neuquina, Formación Jagüel (Windhausen, 1914; Bertels,
1969).
. Formación Agua de Lucho
Descripta por González y Bossi, 1987, aflora principalmente
en el cerro Agua de Lucho y en el área occidental
de la sierra de Las Minitas (Figuras 13 y 15A). Sin
base visible, infrayace en relación aparentemente continua
a la Formación Cerro Tres Cóndores. Su espesor es de
aproximadamente 800 metros. Es una secuencia esencialmente
pelítico-arenosa.
La sección inferior
consiste en una alternancia de pelitas y areniscas de
color verde oliva a las que siguen pelitas laminadas
grises, en su mayor parte plegadas e intruidas por cuerpos
y diques diorítico-tonalíticos. En tres niveles fosilíferos
de esta sección, Carrizo (1998) identificó una asociación
paleoflorística compuesta por licofitas herbáceas y
filicópsidas primitivas, donde se destacan, entre otras, Archaeosigillaria conferta y Malimaniun furquei, pertenecientes
a la fitozona Archaeosigillaria-Malimaniun
Carrizo (1998).
Sobre la base de estos elementos
paleoflorísticos, este autor indicó una antigüedad del
Tournaisiano temprano temprano para esta sección de la
unidad. La secuencia continúa con pelitas grises
estratificadas en capas delgadas que alternan con areniscas
medianas a finas, en las cuales ha sido reconocida la
fauna marina correspondiente a la zona Protocanites
González (1981a).
Formación Cerro Tres Cóndores
La Formación Cerro Tres Cóndores (González y Bossi,
1987) aflora en el cerro homónimo, cerro Mudadero y en
el área oriental de la sierra de Las Minitas (Figura 15A).
Suprayace en aparente concordancia a la Formación Agua
de Lucho e infrayace a los conglomerados de Punta del
Agua (Carbonífero inferior?). El perfil tipo es el del cerro
Tres Cóndores con un espesor de aproximadamente 2000
m (Figura 16). La secuencia se inicia con
paraconglomerados, a los que siguen una alternancia de
areniscas y pelitas; en las secciones media y superior
presenta un fuerte predominio de psamitas .
Corresponde a un ambiente marino litoral en la base
que continúa en progresiva continentalización hacia el
techo, con ambientes fluvio-lacustres a netamente fluviales
en el resto de la secuencia. Es una unidad rica en fósiles
vegetales pertenecientes a la fitozona Frenguellia-
Paulophyton Carrizo (1998).

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4. Río del Peñón. Áreas Río Frío-Agua de Carlos
Formación Río del Peñón
La localidad tipo de esta unidad litoestratigráfica es el
río del Peñón. Estos afloramientos, ubicados al oeste del
bolsón de Jagüé, entre Punta del Agua y Rincón Blanco (Figura 17A), fueron denominados como Peñoniano
(Borrello, 1955), Formación Volcán (Aceñolaza, 1971),
Formación Tupe (Aceñolaza et al., 1971) o Formación
Quebrada Larga (Scalabrini Ortiz, 1972a).
Posteriormente,
González y Bossi (1986), al estudiarla en detalle,
priorizan y adecúan el nombre identificando la unidad
como Formación Río del Peñón.
Según González y Bossi (1986), suprayace en forma
normal a la Formación Punta del Agua (Aceñolaza, 1971)
y su techo es una superficie de erosión. En cambio,
Scalabrini Ortiz y Arrondo (1973) consideran una relación
discordante con los sedimentos volcaniclásticos
infrayacentes. Más recientemente, Fauqué y Limarino
(1992) postulan que las volcanitas asignadas a la Formación
Punta del Agua corresponden a una facies de la
Formación Río del Peñón y que el conjunto neocarbonífero
suprayace en discordancia angular a sedimentitas
eocarboníferas.
En el perfil tipo se reconocen dos miembros,
de los cuales el inferior es continental, arenoso, de
colores claros y culmina con pelitas oscuras (Figura
17B). En esos niveles finos Carrizo (1998) describe
conspicuos elementos de la fitozona MBG Archangelsky
y Azcuy (1985). Transicionalmente se dispone el miembro
superior esencialmente marino, psamo-pelítico, de
colores grises y verdosos con abundantes invertebrados
marinos en su tercio inferior, referidos primero como«fauna intermedia» González (1985) y posteriormente
descriptos como zona Tivertonia jachalensis-
Streptorhynchus inaequiornatus Sabattini et al. (1991).
Hacia arriba se observa una progresiva continentalización.
Sobre la base del contenido paleontológico se postula una
antigüedad del Carbonífero tardío-Pérmico temprano?.
Recientemente, González (1997), sobre la base de
bivalvos refiere la unidad al Carbonífero tardío tardío.
Por otra parte, en el sector del río Frío (Figura 5C),
Aceñolaza (1970) y Aceñolaza et al. (1971) identifican
afloramientos neopaleozoicas con flora de «Rhacopteris»
e icnitas referidas a Orchesteropus atavus Frengüelli,
que son asimilados a esta unidad por su litología y
contenido paleoflorístico. En el área de Agua de Carlos
(Figura 15A), Fauqué y Limarino (1992) reconocen
sedimentitas neocarboníferas que incluyen en la Formación
Río del Peñón. Los mencionados autores estiman
que, mediante discordancia angular fuerte, suprayacen
a rocas eocarboníferas, mientras que su techo está cubierto
por contacto de falla por la Formación Santo
Domingo, de probable antigüedad triásica.
En cuanto a su relación de base, en esta área Carrizo y
Azcuy (1997) identifican el contacto discordante asignándole
a las ritmitas plegadas infrayacentes una antigüedad
devónica (véase la Figura 15A). Por otra parte, las localidades
plantíferas reconocidas inmediatamente por encima
de la discordancia (Carrizo y Azcuy, 1995; Carrizo, 1998)
contienen elementos de la fitozona de Intervalo
Archangelsky y Cúneo (1991), lo cual indica la existencia
de un importante hiato.
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Formación Punta del Agua
Sus afloramientos (Aceñolaza, 1971) se encuentran en
ambos flancos del sinclinal del Rincón Blanco (Figura 17A).
Infrayacen a las sedimentitas carboníferas de la Formación
Río del Peñón y, según González y Bossi (1986), suprayacen
en discordancia a rocas del Carbonífero inferior. Estos autores
lo definen como un complejo sedimentario volcánico
constituido por conglomerados, diamictitas, areniscas y andesitas; sobre la base de las características litológicas y el
comportamiento estructural, sostienen que los conglomerados
del cerro Punta Negra corresponden a la misma unidad.
Sin embargo, la hipótesis de tal equivalencia no es compartida
por Caminos et al. (1990), quienes ubican las psefitas del
cerro Punta Negra en el Carbonífero inferior. Por otra parte,
Fauqué y Limarino (1992) consideran que en río del Peñón la
intercalación volcánica no es una unidad independiente, sino
que representa una interrupción local de la sedimentación
neocarbonífera. |
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SUBCUENCA CALINGASTA-USPALLATA
DISTRIBUCIÓN DE LOS DEPÓSITOS
La subcuenca Calingasta-Uspallata (Amos y Rolleri,
1965; Amos, 1972), es la prolongación hacia el sur de la
subcuenca Río Blanco y sus depósitos, de edad carbonífera
temprana-pérmica temprana, afloran siguiendo la misma
distribución que en la anterior: al este, en la vertiente occidental
de la Precordillera de San Juan y Mendoza y al oeste, en la
Cordillera Frontal .
Las unidades carbonífero-pérmicas presentes en la
Precordillera se extienden aproximadamente desde
Calingasta hasta el río Mendoza y en su mayor parte constituyen
depósitos alineados sobre el flanco occidental de la
sierra del Tontal. Se reconocen, de norte a sur, sedimentitas
correspondientes a las siguientes unidades: Formación La
Capilla (Calingasta), Formaciones Del Ratón y Del Salto
(km 113-117 de la ruta 20), Grupos San Eduardo y Pituil
(Barreal), Formaciones Majaditas y Leoncito (quebrada de
las Majaditas-Observatorio Astronómico), Formación
Ansilta (cordón del Naranjo-sierra de Ansilta), Formación
Agua del Jagüel (cordón Agua del Jagüel), Formación Santa
Elena (quebradas Santa Elena- Jarillal) y Formación Santa
Máxima (quebradas de los Cerros Bayos-de los Manantiales).
Los depósitos sedimentarios neopaleozoicos correspondientes
a la parte sur de la Cordillera Frontal están casi
restringidos a la provincia de Mendoza. Se extienden desde
las proximidades del límite con San Juan hasta la latitud del
río Tunuyán. Se alinean de norte a sur en los cordones del
Tigre, del Plata y del Portillo, y suelen estar limitados por
contactos tectónicos. La disposición de las unidades
litoestratigráficas de norte a sur es la siguiente: Formación
Yalguaraz (cordón del Tigre), Formaciones Alto Tupungato,
El Plata y Loma de los Morteritos (cordón del Plata) y
Formaciones Alto Tunuyán, Las Peñas-Totoral y Las Balas
(cordón del Portillo).
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A. Sector norte de la subcuenca: Área Calingasta-Leoncito
Dentro de esta área se pueden reconocer tres sectores de
afloramientos carboníferos de disímil extensión y complejidad:
Calingasta, Barreal y Leoncito |
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Depocentro Maradona: Formación Del Ratón
La Formación Del Ratón (Guerstein et al., 1965) aflora
en la Precordillera de San Juan, al pie occidental de las
sierras del Tigre-Tontal en ambas márgenes del río San
Juan, entre los km 113 y 117 de la ruta nacional 20 que une
las ciudades de San Juan y Calingasta (Figura 21). Son las
sedimentitas eocarboníferas más antiguas reconocidas en la
subcuenca Calingasta-Uspallata con una potencia aproximada
de 900 m y, junto con los restantes depósitos del
Carbonífero inferior de la subcuenca Río Blanco, integran el
Grupo Angualasto (Limarino y Césari, 1992; Carrizo, 1998).
Al sur del río San Juan, la Formación Del Ratón se
apoya en discordancia angular de tipo A sobre sedimentitas
devónicas de la infrayacente Formación Codo (Quartino et
al., 1971). Una falla inversa suprime su techo y la pone en
contacto tectónico con la Formación El Planchón (Devónico
inferior-medio; Sessarego, 1988). La sucesión sedimentaria
de estructura homoclinal, presenta secuencias
grano-estratodecrecientes con una mayoritaria participación
de conglomerados gruesos con rodados imbricados a
los que siguen en abundancia areniscas medianas a finas con
pelitas subordinadas.
Los niveles con megaflora se reconocen en las secciones
inferior y superior del perfil (Azcuy et al., 1981;
Sessarego, 1988; Arrondo et al., 1991). En la inferior,
escasos restos de plantas y palinomorfos se ubican en las
secuencias correspondientes a facies de abanico aluvial
medio-distal y en sedimentitas de facies fluvial entrelazada
con niveles de paleosuelos. En la sección superior,
por arriba de los conglomerados, la tafoflora tiene mayor
abundancia y mejor preservación, donde los niveles
paleoflorísticos se intercalan con niveles de paleosuelos
en secuencias de facies fluvial entrelazada y de planicie
aluvial.
Se trata de una paleoflora autóctona
que posee elementos pertenecientes a la fitozona
Frenguellia-Paulophyton Carrizo (1998), de edad
eocarbonífera tardía.
Según De Rosa (1983) y Sessarego (1988), los depósitos de
la Formación Del Ratón corresponden a distintos paleoambientes
fluviales, de abanico aluvial proximal-distal, fluvial entrelazado
y planicies aluviales de ríos con moderada a alta sinuosidad que
se depositaron en una cuenca intermontana con orientación
general nornoroeste-sursureste (Sessarego, 1988). |
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Depocentro Maradona: Formación Del Salto
En el km 114 de la ruta 20 afloran los depósitos típicos de
esta unidad, estudiados originalmente por Quartino et al. (1971)
y Manceñido (1973) (Figura 21). Posteriores estudios realizados
por Sessarego et al. (1986), permitieron extender su distribución
areal a la margen norte del río San Juan. La secuencia
se apoya en discordancia de tipo A sobre sedimentitas devónicas
y su techo está definido por falla.
Esta unidad próxima a los
1200 m de espesor, ha sido dividida en seis miembros por
Manceñido (1973) y en cinco miembros por Sessarego et al.
(1986). La secuencia, en sus tramos basales y medios, consiste
en depósitos marinos y litorales ricos en fósiles; hacia el techo
pasa a capas continentales en parte formadas por eolianitas
(Sessarego, 1986). Los abundantes fósiles marinos han sido
estudiados por Manceñido y Sabattini, (1974), Manceñido et
al. (1976a y b), Sessarego et al. (1986), y su antigüedad
considerada pérmica temprana por el hallazgo de Cancrinella
aff. farleyensis por parte de los últimos autores citados. Recientemente,
estudios realizados por Lech y Aceñolaza (1990) y
Lech (1993, 1995), sugieren que los términos basales de esta
unidad tendrían una antigüedad carbonífera tardía tardía, opinión
que comparte Taboada (1997).
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Borde oeste de la Precordillera: Formación San Eduardo
La Formación San Eduardo (Mésigos, 1953; González,
1993a) aflora en la sierra de Barreal y está compuesta por los
Miembros El Paso y Hoyada Verde (Figura 22). Sin embargo,
otras dos unidades, las Formaciones La Capilla y Leoncito,
cuyos afloramientos están aislados aunque relativamente
próximos, contienen elementos de la zona Levipustula Amos
y Rolleri (1965) y son consideradas correlacionables con
parte del Miembro Hoyada Verde.
Miembro El Paso
Sus afloramientos no son extensos y se ubican en el
extremo suroriental de la sierra de Barreal (Figuras 20, 22A y
23). El Miembro El Paso (Mésigos, 1953; González, 1993a) se
dispone en discordancia angular de tipo A sobre rocas de la
Formación Hilario (Ordovícico?) y está cubierto mediante una
discontinuidad de tipo B por la Sección A (=Formación Tres
Saltos») de la Formación Pituil. Su potencia es cercana a los
200 metros. Taboada (1991) reconoció tres facies sedimentarias
recurrentes, las que se mencionan a continuación:
La facies 1 de diamictitas está compuesta principalmente
por paraconglomerados cuya relación clasto/matriz varía
entre 30% y 10% aproximadamente.
La facies 2, de areniscas
y conglomerados, se reconoce en la parte basal y media de la
unidad y consiste de ortoconglomerados finos a medianos con
estratificación grosera o estructura maciza; las areniscas se
disponen en bancos tabulares con estratificación paralela o en bancos macizos de hasta un metro de potencia.
La facies 3 de
lutitas y limolitas laminadas está presente en el tramo superior de la unidad en finos bancos de hasta 1-2cm donde aparecen
estructuras cono en cono, escasos cadilitos e invertebrados
marinos fósiles. La fauna de esta unidad fue estudiada por Taboada
(1989), quien estableció la zona de Rugosochonetes-
Bulahdelia, a la cual le atribuyó una edad carbonífera temprana
tardía (Viseano-Namuriano)
Miembro Hoyada Verde
Esta unidad (Mésigos, 1953; González, 1993a) se reconoce
en el núcleo del braquiantinclinal de la localidad de
Hoyada Verde, a unos 3 km al este de Barreal (Figuras 20, 22
y 23). Su relación de base es desconocida e infrayace mediante
una discontinuidad de tipo B a la Sección A de la Formación
Pituil (véase más arriba «Discordancias y Glaciación» y
Figura 22B). Según Mésigos (1953) su espesor es de alrededor
de 330 metros. López Gamundí (1983), al analizar la
sedimentación de esta secuencia, reconoce que tres de las
cuatro facies sedimentarias estudiadas son de origen
glacimarino:
La facies 1: pelitas y limolitas con clastos, se compone
de lutitas y limolitas oscuras con cadilitos dispersos. Las
lutitas se presentan en delgados bancos que no exceden los 5
cm de potencia y muestran frecuentes estructuras de impacto.
La facies 2: fangolitas guijosas, presenta bancos de hasta 50
cm con estratificación definida y abundantes cadilitos o
bancos de fangolitas arenosas groseramente estratificadas. Es
frecuente que el tamaño de los clastos caídos supere el
espesor de los estratos.
La facies 3: areniscas guijosas con
bloques y lentes sabulíticos, se caracteriza por la falta de
estratificación y la presencia de clastos de 1 a 6 centímetros.
Los clastos que contienen estas areniscas son estriados y noorientados.
Los pavimentos de bloques estriados (origen
glacial) que aparecen en el techo de esta facies, fueron
estudiados en detalle por González (1981b), quien los describió
como de tipo intertill; por otra parte López Gamundí
(1983), les adjudicó una extensión de 320 m y propuso un
modelo sedimentario para su origen relacionado con secuencias
glacimarinas próximas a la costa.
La facies 4: lutitas y
limolitas arenosas con estratificación ondulítica, se dispone
por encima de los pavimentos y no se considera resultado
de los procesos de sedimentación glacimarina como las tres
primeras.
La asociación de invertebrados marinos relacionada con
estas facies constituye la zona de Levipustula levis de antigüe-dad namuriana-westphaliana temprana (González y Taboada,
1988; González, 1993a).
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Borde oeste de la Precordillera: Formación La Capilla
En los alrededores de Calingasta y cerca de la confluencia
de los ríos Castaño y Los Patos se han reconocido pequeños
afloramientos saltuarios de escaso espesor (Amos, Baldis y
Csaky et al., 1963) en relación discordante de tipo A sobre la
Formación Calingasta? (González y Taboada, 1987) de antigüedad
silúrica. En los bancos de pelitas de estos depósitos ha
sido hallada Levipustula levis. Una nueva localidad fosilífera,
probablemente correspondiente a esta formación fue citada por
González y Taboada (1987), quienes si bien no hallaron
Levispustula levis reconocieron la mayoría de los elementos de
esa zona. Esta unidad litológica se correlaciona parcialmente
con el Miembro Hoyada Verde (Taboada, 1996, 1997).
Borde oeste de la Precordillera: Formación Leoncito
Al este del barreal de Leoncito (Keidel, 1939; Baldis,
1964), sobre la margen sur del arroyo de Las Cabeceras y en
las proximidades del Observatorio Astronómico (Figura 20),
afloran depósitos aislados de pelitas y areniscas finas con
fauna de Levipustula levis, los cuales tienen una potencia
aproximada de 30 m y se apoyan en discordancia de tipo A
sobre rocas del «pretilítico». Sobre estas areniscas se disponen
diamictitas en bancos de hasta 1 m de potencia, uno de los
cuales culmina en un pavimento glacial intraformacional
(López Gamundí y Rossello, 1995).
El pavimento exhibe
superficialmente formas abovedadas y estrías paralelas a
subparalelas que indican un sentido sureste-noroeste, similar
al reconocido por Milana y Bercovski (1993) en la Precordillera
Central (cuenca Paganzo), pero muy distinto del sentido
norte-sur obtenido por González (1981b) en el pavimento de
bloques del Miembro Hoyada Verde (véase la Figura 5B).
Estos valores sugieren una topografía compleja y una tendencia
general norte-sur, hipótesis ésta que se contrapone con la
idea generalizada de pendientes hacia el oeste (López Gamundí
y Rossello, 1995). La Formación Leoncito se correlaciona
por su contenido faunístico y sus evidencias glaciales con
parte del Miembro Hoyada Verde. |
Borde oeste de la Precordillera: Formación Pituil
Esta unidad, establecida originalmente como un grupo
por Amos y Rolleri (1965), incluía las Formaciones Tres
Saltos, Esquina Gris y Mono Verde y fue atribuido por esos
autores al Carbonífero tardío-Pérmico temprano. Posteriormente,
Taboada (1990) y Carrizo (1990) sugieren la inclusión
de la Formación El Retamo dentro del grupo, atribuyéndole
una edad carbonífera tardía. Taboada (1996, 1997), al revisar
las unidades arriba mencionadas, reconoce en ellas una fuerte
similitud litológica y semejante contenido paleontológico,
por lo cual propone reunirlas bajo la denominación común de
Formación Pituil.
En ella distingue cuatro secciones: A, B, C
y D que se equiparan con las Formaciones Tres Saltos,
Esquina Gris, Mono Verde y El Retamo, respectivamente
(Figura 24).
Por otra parte, basado en el hallazgo de invertebrados
marinos en las vecinas Formaciones Majaditas y Ansilta
(Figura 20), Taboada (1996, 1997) propone su correlación
con el Miembro El Paso de la Formación San Eduardo,
asignándole a ambas formaciones una probable antigüedad
viseana tardía. Sin embargo, el reciente análisis del
contenido paleoflorístico de las Formaciones Majaditas y
Ansilta (Carrizo, m.s.), ha permitido el reconocimiento de
elementos característicos de la fitozona MBG,
correlacionables con los de la Formación Pituil, cuya edad
es carbonífera tardía.
Sección A (=Formación Tres Saltos)
Esta sección de la Formación Pituil (Mésigos, 1953;
Taboada, 1997) aflora en el braquianticlinal de Barreal y en
la quebrada de Cepeda. Su espesor máximo varía según los
autores entre 387 m (Taboada, 1997) y 741 m (Amos y
Rolleri, 1965). Su relación de base con la Formación San
Eduardo es una discontinuidad de tipo B (ya discutida más
arriba; Figuras 22B y 24) e infrayace en discordancia al
Grupo Barreal (Triásico). La sección comienza con diamictitas
a las cuales suceden areniscas con estratificación paralela.
Hacia la mitad de la sección fueron reconocidos niveles con
invertebrados marinos que Taboada (1997) ubica
cronológicamente en el Carbonífero tardío.
Sección B (=Formación Esquina Gris)
Aflora solamente en la sierra de Barreal con una potencia
próxima a los 400 m (Figuras 22A y 24). Sus tramos basales
contienen pequeños lentes conglomerádicos aparentemente
no vinculados con eventos glaciarios. Cerca de la mitad de la
sección se reconocen dos niveles fosilíferos con invertebrados
marinos que Taboada (1997) refiere al Carbonífero
tardío.
Sección C (=Formación Mono Verde)
Esta sección (Mésigos, 1953; Taboada, 1997) se reconoce
en ambos flancos de la sierra de Barreal con un espesor de
unos 250 m (Figuras 22A y 24). Los tramos basales son
areniscas con laminación paralela portadoras de dos niveles
con invertebrados marinos cuya edad es atribuida al
Carbonífero tardío (Taboada, 1997).
Sección D (=Formación El Retamo)
Esta sección (Mésigos, 1953; Taboada, 1997) aflora en la
sierra de Barreal con una potencia cercana a los 200 m
(Figuras 22A y 24). Descansa mediante contacto tectónico
sobre capas de la Sección A e infrayace al Grupo Barreal
(Triásico). En la sección superior del perfil fue reconocida, en
concreciones carbonosas, una pequeña asociación palinológica
que junto con los restos de plantas de la fitozona MBG,
hallados en niveles lutíticos superiores, confirman una antigüedad
carbonífera tardía para esta unidad (Carrizo, 1990,
1992; Césari, 1992).
El estudio de las antiguas unidades formacionales ahora
reunidas en la Formación Pituil, permitió reconocer en los
estratos portadores de invertebrados marinos, un nivel de
referencia (Figura 24), el cual posibilitó la correlación de las
actuales secciones. El análisis de las faunas, impulsó la
creación de la zona Balakhonia-Geniculifera Taboada (1997),
asignada al Carbonífero tardío.
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Borde oeste de la Precordillera: Formación Majaditas
La Formación Majaditas (Amos y Rolleri, 1965) se
halla expuesta al sureste de Barreal, en el margen norte
del arroyo de las Cabeceras, con un espesor de alrededor
de 650 m (Figura 20). Se dispone en discordancia de tipo
A sobre rocas del «pretilítico» y su techo es desconocido.
Su parte basal se caracteriza por depósitos diamictíticos
que hacia arriba pasan a pelitas y areniscas para culminar
con depósitos de areniscas gruesas y conglomerados.
Recientemente, la Formación Majaditas brindó fósiles
marinos (Taboada, 1996, 1997) que sugieren su correlación
con el Miembro El Paso de la Formación San Eduardo.
La variada asociación paleoflorística coleccionada en
niveles próximos, abre un interrogante acerca de su edad
pues contiene elementos de la fitozona MBG de antigüedad
carbonífera tardía correlacionables con la Formación
Pituil (Carrizo, m.s.)
Borde oeste de la Precordillera: Formación Ansilta
Esta formación (Harrington, 1971) aflora al sur del
arroyo de las Cabeceras, en el cordón del Naranjo y en la
sierra de Ansilta. Sus depósitos se extienden en una faja de
rumbo nornoroeste-sursureste por más de 30 km y alcanzan
el norte de Mendoza (Figura 20). Su espesor total es de
aproximadamente 750 m, suprayace en discordancia tipo
A a rocas del «pretilítico» y su techo es desconocido. Para
Amos y Rolleri (1965), Harrington (1971) y López Gamundí
(1984), la secuencia se divide en tres secciones, de las
cuales la inferior, turbidítica, fue detalladamente analizada
por el último autor citado, quien reconoció en ella
cuatro facies sedimentarias vinculadas con depósitos
glacimarinos.
Recientemente, Bercowski et al. (1996) efectuaron nuevos
perfiles detallados de esta unidad que les permitieron
reconocer ocho facies sedimentarias entre diamictíticas, arenosas
y pelíticas:
A- Facies de diamictitas; con una subfacies matrizsostén
de alta relación clasto/matriz (cercana a 1) poco
consolidada, clastos desde 2 hasta 20 cm algunos facetados
o con estrías y estratificación difusa. La otra subfacies es
una diamictita fina, clasto-sostén, con clastos redondeados
ocasionalmente orientados y/o imbricados. Por la evaluación
de sus rasgos texturales son atribuidas a un ambiente
glacial.
B- Facies de areniscas con ondulitas y estratificación
hummocky; las areniscas son finas con laminación plano
paralela en estratos de 20 a 40 centímetros. Se interpreta
que se depositaron en un medio de alta energía con acción
de olas.
C- Facies de areniscas con entrecruzamiento en artesa;
son areniscas medias, consolidadas, bien estratificadas en
bancos de hasta 90 cm de potencia y ocasionalmente
bioturbadas. Se habría formado en un ambiente de rompiente.
D- Facies de areniscas con estratificación plano paralela;
las areniscas son medias a finas, poco consolidadas,
finamente estratificadas en bancos tabulares de dos
centímetros. Los depósitos sugieren alta energía y
retrabajo.
E- Facies de areniscas moteadas; son areniscas finas a
medias difusamente estratificadas. El enmascaramiento de
las estructuras sugiere una intensa bioturbación y probablemente
mayores profundidades.
F- Facies de pelitas grises; se trata de lutitas finas masivas. Son
depósitos de acreción vertical producidos en aguas tranquilas.
G- Facies de pelitas moradas; son limolitas y fangolitas
con fina laminación y ocasionales ondulitas simétricas. Se
interpretan como depósitos formados por acreción vertical en
ambientes de baja energía.
H- Facies de psamopelitas verdes; son limolitas con
participación de areniscas finas a veces con estratificación
planar y otras masivas. Formadas en condiciones similares a
G con cortas interrupciones de corrientes tractivas.
La evolución de los depósitos, considerando toda la
unidad, permite reconocer un importante episodio glacial
en su parte basal posiblemente relacionado a sedimentación
glacimarina, que fue gradando a ambientes de plataforma
proximal y litorales donde fueron hallados los
fósiles. El aumento de pelitas hacia arriba sugiere una
plataforma transgresiva probablemente vinculada a la
fusión de importantes masas de hielo (Bercowski et al.,
1996).
Recientes registros fósiles de invertebrados marinos y
plantas efectuados en la Formación Ansilta por Taboada
(1996, 1997), impulsaron a este autor a asignarle a la unidad
una antigüedad viseana tardía y a correlacionarla con el
miembro más antiguo de la Formación San Eduardo. Sin
embargo, la revisión preliminar de la variada asociación
paleoflorística coleccionada, permitió identificar especies
características de la fitozona MBG que sugieren su correlación
con la Formación Pituil de antigüedad carbonífera
tardía (Carrizo, m.s.).
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| B. Extremo sur de la Precordillera: Depocentro de Jejenes: Agua del Jagüel-Santa Elena-Santa Máxima |
Formación Agua del Jagüel
Las sedimentitas que componen esta formación fueron descriptas originalmente por Harrington (1954, 1971) pero
fue definida posteriormente por Amos y Rolleri (1965). Esta unidad tiene sus principales afloramientos unos 17 km inmediatamente
al nordeste de Uspallata (véase la Figura 20). La
Formación Agua del Jagüel yace en discordancia de tipo A
sobre la Formación Villavicencio del Devónico inferior
(Rubinstein, 1993) y está cubierta también en discordancia
por las volcanitas permotriásicas del Grupo Tigre. Aunque su
potencia medida es de aproximadamente 800 m, la unidad ha
sido afectada por fallas de alto ángulo que no permiten
asegurar su verdadero espesor. Taboada (1986) reconoce tres secciones al integrar un
perfil con observaciones efectuadas sobre ambas márgenes
de la quebrada Agua del Jagüel (Figura 25). En las secciones
inferior y superior identifica 5 facies (A, B, C, D y E) que se
diferencian claramente de las diamictitas que
conforman la
sección media:
A- Facies de ortoconglomerado polimíctico, con rodados
subredondeados de cuarcita y de cuarzo de hasta 40 cm en
bancos tabulares (sólo presente en la sección inferior).
B- Facies de areniscas medianas y gruesas con lentes
guijarrosos, mostrando estratificación paralela y
entrecruzada.
C- Facies de lutitas y limolitas fosilíferas con lentes de
areniscas finas mostrando estratificación en artesa.
D- Facies de areniscas finas, con frecuente estratificación
paralela, entrecruzada planar y ondulitas simétricas y
asimétricas (en ocasiones presente en la sección media). E- Facies de areniscas medianas, dispuestas en gruesos
bancos, comúnmente presente en las tres secciones.
En las secciones superior e inferior donde fueron coleccionados
abundantes invertebrados, la interpretación
paleoambiental sugiere ambientes de aguas poco profundas
en las que alternaron procesos de sedimentación de baja
energía (suspensión) con corrientes de fondo (Taboada, 1986).
López Gamundí (1984), al analizar las diamictitas de la
subcuenca Calingasta-Uspallata, reconoció que la sección
media de esta formación está caracterizada por la presencia
de depósitos diamictíticos y pelitas con clastos caídos, interpretando
que los procesos sedimentarios que le dieron origen
corresponden a corrientes de turbidez y balsaje glacial. En
ella reconoció cuatro litofacies:
1- Facies de diamictitas arenosas y fangolíticas, atribuidas
a flujos de detritos.
2- Facies de pelitas con areniscas medianas y diamictitas,
relacionadas con turbiditas de baja densidad.
3- Facies de fangolitas con clastos dispersos, indicadoras
de balsaje glacial.
4- Facies de areniscas finas y medianas macizas y areniscas
guijosas entrecruzadas, resultado de turbiditas de más alta
densidad.
La Formación Agua del Jagüel fue referida por Amos y
Rolleri (1965) al Carbonífero superior sobre la base de
escasos elementos paleontológicos. El hallazgo de
Cancrinella aff. farleyensis, asociada a otros integrantes de
la zona Cancrinella, efectuado por Taboada (1986), en un
espesor cercano a los 550 m, sugiere una antigüedad pérmica
temprana para esta unidad, de acuerdo con la edad atribuida
por González (1981a) a esa zona. Sin embargo, no se
descarta que sus términos basales puedan representar la
transición Carbonífero-Pérmico. |

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Formación Santa Elena
En la quebrada de Santa Elena aflora un espeso conjunto
sedimentario, el cual fue originalmente descripto por Keidel
(1939) en dos series conocidas como Tramojo y Jarillal.
Posteriormente, Yrigoyen (1967) denomina a estas
sedimentitas como Formación Santa Elena, sin existir una
propuesta formal para usar este nombre en reemplazo de los
antes mencionados. En este trabajo se utilizará la denominación
Santa Elena por entender que es en la quebrada homónima
donde se halla mejor representada.
La Formación Santa Elena aflora inmediatamente al este
de Uspallata (Figura 20), con su techo y base truncados por
fallas que la contactan al oeste con el Grupo Puntilla de
Uspallata, del Paleozoico inferior, y al este con la Formación
Bonilla, de supuesta edad precámbrica. La fuerte tectónica
que afectó el área se traduce en varios juegos de fallas. Las
hay de orientación nornordeste-sursuroeste cruzadas por otras
de rumbo nornoroeste-sursureste, además de otras fallas
menores de distinta orientación junto con plegamiento y
capas rebatidas (Archangelsky y Archangelsky, 1988). Las
citadas en primer término son subparalelas al rumbo de los
estratos. Estas condiciones hacen difícil evaluar la potencia
de la unidad, que ha sido estimada en 1500 m (López Gamundí
et al., 1987).
Las observaciones realizadas por Archangelsky
(1984) en el sector occidental de esta formación, hasta
entonces considerada homoclinal con buzamiento al oeste,
le permiten concluir que se trata de un pliegue apretado,
levemente asimétrico con inclinación hacia el norte.
Asimismo, sugiere una importante reducción en la potencia
de la secuencia (no más de 280 m), destacando que
este estilo tectónico es poco frecuente en sucesiones
neopaleozoicas de la Precordillera.
La Formación Santa Elena se compone de una alternancia
de areniscas finas y pelitas gris oscuras con interposición
de escasos conglomerados verdosos. En la parte inferior de
esta unidad fueron hallados elementos característicos de la
fitozona MBG cuya antigüedad es carbonífera tardía. Especialmente
en su parte superior esta formación ha brindado
niveles fosilíferos con invertebrados (Archangelsky y Lech,
1985) pertenecientes a la zona Cancrinella de antigüedad
pérmica temprana. Por lo tanto, esta secuencia debe incluirse
entre las unidades que contienen el pasaje transicional
Carbonífero-Pérmico. |
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Formación Santa Máxima
La Formación Santa Máxima aflora entre las ciudades de
Mendoza y Uspallata, en el sector suroriental de la Precordillera. Geología de las quebradas de Los
Manantiales y de Los Cerros Bayos con ubicación de los
perfiles levantados en la Formación Santa Máxima
(tomado de Ottone, 1989) , y sus depósitos se consideranen este trabajo muy
próximos al límite suroriental (transicional) entre las cuencas
Uspallata-Iglesia y Paganzo. En esta región dicho límite
intercuencal está dado como tentativo .
La unidad
fue definida por Rolleri y Criado Roqué (1968), luego que
varios investigadores realizaran observaciones previas en la
comarca. Sus depósitos conforman una angosta faja de afloramientos
de unos 2 km de ancho, de rumbo nornordestesursuroeste,
la cual se extiende a lo largo de las quebradas de
Los Cerros Bayos y de Los Manantiales. Ambas quebradas
(separadas por un portezuelo) se hallan ubicadas aproximadamente
a mitad de camino entre las ciudades de Mendoza y
Uspallata.
Esta formación descansa en discordancia angular de tipo
A sobre rocas de la Formación Villavicencio
(Devónico inferior; Rubinstein, 1993) y es cubierta en la
misma relación por volcanitas del Grupo Choiyoi (Permo-
Triásico). Su espesor máximo es de aproximadamente 1000
m en la quebrada de Los Manantiales (Ottone, 1989). En esta
secuencia homoclinal Ottone (1987a) levantó varios perfiles
de detalle que le permiten sugerir un ambiente
litoral vinculado a un mar inestable. Este autor ha econocido
4 facies sedimentarias:
Facies A- Ciclos granodecrecientes compuestos por
ortoconglomerados polimícticos en bancos de 3-5 m de
potencia, psamitas gruesas hasta guijarrosas feldespáticas,
medianas y finas entrecruzadas, en bancos lentiformes y
pelitas carbonosas y carbones con abundante mega y
microflora. Esta facies representa depósitos fluviales y
palustres originados en un sistema fluvial meandriforme
próximo a la costa y con alguna influencia marina. Se la
reconoce principalmente en los tramos basales de la formación.
Facies B- Areniscas y areniscas pelíticas granodecrecientes,
con estratificación entrecruzada sigmoide y
tabular planar, en gruesos bancos lentiformes que se asocian
lateralmente con otros tabulares de psamitas medianas
a finas. Esta facies se habría originado en un medio
litoral marino con marcada influencia continental, incluyendo
depósitos de migración lateral de canales, de barras
arenosas y de planicie litoral afectada por olas y mareas. Es
común en las secciones media y cuspidal de la unidad y es
portadora de una microflora relativamente mal preservada.
Facies C- Alternancia de psefitas (para y ortoconglomerados),
psamitas (gruesas a finas) y pelitas, con
laminación ondulítica y estratificadas en bancos tabulares.
Esta facies, de menor distribución que las anteriores,
brindó una escasa microflora y corresponde a depósitos
transicionales entre los fluviales de la facies A y los de
fondo de la facies D.
Facies D- Fangolitas guijosas en bancos lentiformes,
con escasas interposiciones de areniscas medianas masivas
subordinadas y paraconglomerados. Esta facies, presente
en la base de las secciones levantadas en la quebrada
de Los Manatiales, está originada por flujos gravitacionales
de corrientes densas. La presencia de cadilitos es interpretada
como el resultado de balsaje glacial.
El hallazgo de una megaflora en la facies A (Ottone,
1987b), compuesta por elementos característicos de la
fitozona MBG permite ubicar esos depósitos en el
Carbonífero tardío. Posteriormente, Ottone y García (1990)
dieron a conocer una megaflora proveniente de los niveles
más altos de la formación, compuesta por Paracalamites
australis, Cordaicarpus emarginatus, Ginkgophyllum sp. y
Cordaites sp., reafirmando la antigüedad pérmica temprana
de esos niveles ya conocida a partir de estudios palinológicos
previos.
Los palinomorfos de la Formación Santa Máxima estudiados
por Ottone (1988, 1989) y Ottone y García (1996)
incluyen microsporas, megasporas, acritarcas y
escolecodontes, y han permitido reafirmar la antigüedad de
las capas basales de la formación, así como también extender
la edad de las cuspidales al Pérmico temprano. Con estos
resultados la Formación Santa Máxima es otra unidad litológica
que con argumentos paleontológicos exhibe la transición
carbonífera-pérmica. |
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