Cordillera Patagónica
Austral |
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Triásico - Jurásico En discordancia angular, por encima de la Formación Río Lácteo existe una sucesión de conglomerados y samitas, denominada Formación Arroyo de la Mina (Bianchi, 1967; Riccardi, 1971), que seencuentra típicamente representada en el arroyo de la Mina, al E de la bahía de la Lancha, en el lago San Martín Rocas con características y posición estratigráfica similar han sido citadas para el lago Belgrano (Bianchi, 1967), río Oro-lago Pueyrredón (Bianchi, 1967; Riggi, 1957) y en el subsuelo en cerro Bagual al N de Piedra Clavada (Feruglio, 1949). En su localidad tipo consiste en bancos de conglomerados de colores gris a gris oscuro con matices ocráceos, y con un espesor individual de aproximadamente cinco metros, entre los que se intercalan areniscas y margas con estratificación fina de colores rojizos. Los bancos de conglomerados están formados por fenoclastos redondeados a subredondeados de tamaños variables entre 1-2 cm hasta 10 cm, correspondiendo los valores promedio al tamaño de guijarros; los fenoclastos están fuertemente ligados por una matriz samítica fina y uniforme, que se presenta en proporciones variables llegando a constituir lentes de hasta 1 m de largo por 0,60 m de espesor que suelen presentar laminación entrecruzada. Composicionalmente los fenoclastos corresponden a wackes feldespáticas y la matriz a wackes líticas, similares a las que se hallan en la Formación Río Lácteo. En la bahía de la Lancha el espesor máximo aparente es de 70 m. En las restantes localidades, mencionadas más arriba, su potencia oscila entre 10 y 50 metros. Los
conglomerados de la Formación Arroyo de la Mina, fueron incluidos en la región
de la bahía de la Lancha como parte integral basal de las rocas volcánicas y
piroclásticas que se le superponen (Complejo El Quemado), por Bonarelli y
Nagera (1921), Feruglio (1938b, 1949), Fernández (1957), Bianchi (1967) y Nullo et al (1978). Idéntica interpretación fue adoptada por Riggi (1957) en
lago Pueyrredón, la cual sería corroborada por Bóer (1967) al indicar que en
el lago Belgrano estos conglomerados pasan gradualmente al complejo volcánico
suprayacente. Probablemente a ello se deba en cierta medida que se haya
interpretado (Flores, 1961, en Leanza, 1972) que la Formación Arroyo de la Mina
incluiría parte de las mismas vulcanitas. De acuerdo con esa opinión esta
Formación comprendería un miembro conglomerádico inferior denominado miembro
La Lila y un miembro superior compuesto por tobas litoideas verdosas llamado,
impropiamente, miembro Bahía de la Lancha. Todo este conjunto se hallaría
separado de las vulcanitas suprayacentes por una discordancia angular (Leanza,
1972).
No
obstante, los conglomerados de la Formación Arroyo de la Mina presentan
características litológicas y estratigráficas bien definidas que permiten
discriminarlos fácilmente del Complejo El Quemado En su localidad tipo no se ha
observado un contacto neto entre ambas entidades (Riccardi, 1971), razón por la
cual no ha sido posible hasta la fecha establecer si la relación estratigráfica
que guardan entre sí es concordante o no, aunque como ya se vio en lago
Belgrano existiría un pasaje gradual (Becar, 1967). Tampoco se ha documentado
fehacientemente la existencia de elementos geológicos que permitan incluir
parte de las vulcanitas en la Formación Arroyo de la Mina. No se descarta sin
embargo tal posibilidad, ni la posible segregación o diferenciación del
Complejo volcánico en diferentes unidades estratigráficas (véase más abajo).
Es de destacar que en Ultima Esperanza, península Brunswick y S de Tierra del
Fuego existe una sucesión continental compuesta por conglomerados, cuarcitas y
tobas, con similar posición estratigráfica y de posible edad triásica
(Natland et al., 1974).
La Formación Arroyo de la Mina aparentemente carece de elementos propios que permitan definir su edad. De acuerdo con la posición basal que le asignaron varios autores (véase arriba) con respecto a las rocas volcánicas y piroclásticas jurásicas, parecería implícita una edad similar a ligeramente más antigua para esta Formación. Por otro lado quienes la han considerado una entidad estratigráfica independiente la han ubicado con reservas en el Jurásico (Riccardi, 1971) por su aparente concordancia con el complejo volcánico, o en el Triásico superior “por consideraciones geo1ógicas de carácter regional” (Leanza, 1972).
Jurasico medio-superior
Por encima de la Formación Río Lácteo y/o la Formación Arroyo de la Mina
se dispone una entidad compuesta par rocas volcánicas y piroclásticas que ha
sido denominada, en general “Complejo volcánico del Quemado”
(Feruglio, in Fossa Mancini et al., 1938) o Complejo El
Quemado (Riccardi, 1968, 1971).
Típicamente se encuentra representada en la margen nordoccidental del lago
Argentino, en la ex-estancia del Quemado (hoy ‘La Unión”) donde está
compuesta por p6rfidos de colores rojizos, verdosos y gris blanquecinos que
alternan con tobas muy compactas de coloración similar. Estas rocas que han
sido estudiadas por Quensel (1911), Comes (1935), Zuffardi (1944) y Cortelezzi y
Musachio (1973a,b) constituyen las núcleos de amplios anticlinales – siendo
uno de los más importantes el que constituye la base de los cerros Hobler y
Castillo – y son claramente diferenciables de las sedimentitas suprayacentes.
Este complejo aflora casi sin interrupción a todo lo largo de la Cordillera Patagónica, desde la isla de los Estados hasta lago Fontana. En territorio argentino, al norte del estrecho de Magallanes, se halla representado desde el O del brazo sur del lago Argentino hacia el N, pasando a través de la región occidental del lago Viedma, extremo oriental de los lagos San Martín y Belgrano, márgenes SO y NE de los lagos Pueyrredón y Posadas, N del lago Buenos Aires en el límite con Chile, hasta la cuenca de los lagos Fontana y La Plata En lago San Martín está compuesto por andesitas, dacitas y riodacitas y
por areniscas volcánicas y tobáceas, tobas vítreas, cristalovítreas,
tufitas, ignimbritas, brechas y aglomerados volcánicos, de colores morados a
gris morados o gris verdosos y verdes (Riccardi, 1968, 1971). En algunos casos
estas rocas se hallan estratificadas, pero en general carecen de uniformidad,
variando sus posiciones estratigráficas, espesores y composición en distancias
cortas. Con características similares se presenta en el lago Pueyrredón
(Riccardi, 1957), lago Buenos Aires (Heim, 1940; Ugarte, 1956b; Skarmeta 1978) y
lago Fontana (Feruglio, 1949; Ramos, 1976).
En su localidad tipo no se conoce su base. Esta es visible en la bahía de
la Lancha, lago San Martín y en los lagos Belgrano y Pueyrredón (Bianchi,
1967) donde se apoya en aparente concordancia sobre la Formación Arroyo de la
Mina. Por encima de este complejo se disponen, en concordancia o
paraconcordancia sedimentitas de edad jurásica superior-cretácica inferior. En
la estancia La Unión alterna en su parte superior con tobas y sedimentitas del
Kimeridgiano y Titoniano (Feruglio, 1944, 1949).
El Complejo El Quemado tiene entre 400 y más de 1.000 m de espesor
en su localidad tipo (Feruglio, 1944; Furque, 1971, 1973). En el subsuelo, en
cerro Bagual al N de Piedra Clavada tiene 388 m (Feruglio, 1949). Entre este último
valor y los 500 m oscilaría su espesor en los lagos San Martín (Riccardi,
1968, 1971), Belgrano (Bianchi, 1967) y Pueyrredón (Riggi, 1957). Valores próximos
a 1.000 m se han medido en lago Fontana (Ramos, 1976) y Aisén, Chile (Skarmeta
y Charrier, 1976).
La edad del Complejo El Quemado ha sido discutida por diversos autores,
quienes lo han atribuido al Triásico-Jurásico sobre la base de sus relaciones
estratigráficas y correlaciones con otras Formaciones similares de la República
Argentina que poseen una edad definida con mayor exactitud. La presencia en el
lago Argentino de sedimentitas intercaladas en su parte superior conteniendo de Virgatosphinctes sp. (Feruglio, 1936-7, 1944, 1949; Leanza, 1968), indicaría una edad
Kimmeridgiana superior-titoniana inferior para la parte superior del Complejo El
Quemado en esa localidad. Esto sería concordante con menciones de fósiles
kimmeridgianos (y oxfordianos) en otras localidades en sedimentitas que se
superponen al mismo (Sigal et al., 1970; Fuenzalinda, 1968; Cecioni y
Charrier, 1974; Natland et al., 1974), aunque algunas de esas dataciones son
dudosas (véase más abajo). El límite cronológico inferior sería mesojurásico
si se lo considera una continuación del complejo vulcanítico de la
Patagonia extraandina (o Complejo de Bahía Laura) (Riccardi, 1971), o si se
toma en consideración la existencia de sedimentos marinos liásicos, que
constituirían el substrato de la sucesión volcánica al E del lago Fontana
(Ramos, 1976; Ploszkiewicz y Ramos, 1978). En territorio chileno, Halpern (1973)
ha efectuado varias dataciones Rb/Sr, concluyendo que la cristalización inicial
tiene una edad de 155 Ma. Esto ha sido confirmado por una datación K/Ar
realizada para la parte superior de la sucesión aflorante en la Sierra de
Sangra, que indica para la misma una edad de 158 +/- 10 Ma. (Nullo et al., 1978)
y por dataciones efectuadas para la parte superior de la sucesión aflorante en
Aisén, Chile, que indican una edad mínima de 136 Ma (Charrier et al., 1978).
Los valores indicados corresponden al límite dogger-malm, pudiéndose extender,
dado el error experimental señalado más arriba, desde el Bajociano al
Kimmeridgiano. Un valor similar fue obtenido en Patagonia Extraandina para la
Formación Chon Aike (pars Grupo Bahía Laura), la cual según dataciones
de Cazenueve (1965) tendría 160,7 Ma. y de Creer et al. (1972) 166 +/- 5
Ma. En resumen, y tal como lo expresara Feruglio: (1949), la edad del Complejo
El Quemado sería por lo menos jurásica superior en el área tipo, pudiendo
oscilar entre el Jurásico medio y el Cretácico inferior en otras localidades.
Una definición más exacta depende de estudios más detallados que permitan
discriminar y establecer las relaciones de las diferentes unidades que
posiblemente componen este Complejo.
El
primero en intentar dividir esta entidad fue Quenzel (1911) quien consideró que
existía una faja de pórfidos cuarcíferos y tobas porfídicas desde lago
Fagnano en Tierra del Fuego hasta el lago Argentino y otra faja desde este último
hasta el lago Nahuel Huapi compuesta por porfiritas y tobas porfídicas de la
Cordillera Principal. Bonarelli y Nágena (1921) distinguieron en lago San Martín
una serie porfirítica supratriásica y otra superior eruptiva de edad suprajurásica.
Flores (1961, en Leanza 1972) por su parte ha separado de este conjunto una
serie de tobas litoideas incluyéndolas en la Formación Arroyo de la Mina, y al
remanente le ha incorporado las sedimentitas que en el lago Argentino se
intercalan en la parte superior de las vulcanitas, denominándolo Formación
Quemado. A ésta la ha dividido en dos miembros: el inferior, miembro Río Oro
(localidad tipo: río Oro, lago Pueyrredón) compuesto por mantos riodacíticos
y tobas rojas con 200 m de potencia, y el superior, miembro Brazo Norte
(localidad tipo: brazo norte del lago Argentino) constituido por areniscas
arcillosas gris oscuras, tobas y algunos mantos de riolitas rosadas con 3 m de
espesor. Riccardi (1968, 1971) por su parte solamente ha diferenciado dos
miembros informales, uno volcánico y otro piroclástico. Furque (1973) ha
distinguido dos períodos efusivos: Pórfiro I y II, que se hallan separados por
lutitas oscuras. Últimamente Nullo et al. (1978) también han reconocido
dos entidades, la inferior compuesta por aglomerados volcánicos andesíticos de
color rojo-morado intercalados con tobas mesosilícicas y coladas de andesitas y
otra superior integrada por ignimbritas dacíticas y tobas asociadas de colores
claros en las cuales dominarían las rocas sobresaturadas. Esta última tendría,
hacia arriba, estructuras más finas e intercalaciones de areniscas tobáceas y
fangolitas friables.
No obstante lo apuntado sigue
teniendo vigencia lo expresado por Feruglio (1949), pues las diferencias litológicas
y discontinuidades deposicionales locales no son razón suficiente como para
realizar tales diferenciaciones, y hasta la fecha no se han efectuado estudios
suficientemente detallados como para efectuar divisiones estratigráficas de
validez regional. Debe señalarse sin embargo que es factible que este conjunto
esté integrado por unidades estratigráficamente diferenciables, ya sea por su
litología y/o edad. Al respecto cabe mencionar que en el lago San Martín la
Andesita Puesto Nuevo (Riccardi, 1968, 1971; véase más abajo) de edad cretácica
superior, antes de ser diferenciada fue incluida por diferentes autores en el
Comiplejo El Quemado. De igual manera en el extremo austral del continente se ha
reconocido la existencia de rocas volcánicas, i.e. Formación Hardy (Suarez
y Pettigrew, 1976), que se hallan interdigitadas con sedimentitas del Cretácico
inferior, i e. Formación Yaghan, y apoyan sobre las rocas volcánicas de la
“Formación Tobífera” (véase también Dott et al., 1977), situación
que también parece existir en Aisén, Chile (Skarmeta, 1976a). Por todo lo
expuesto es que se prefiere seguir usando la categoría de “complejo” en
lugar de "Formación”, i.e. Complejo El Quemado.
Las vulcanitas del Complejo El
Quemado han recibido también otros nombres, la mayor parte de ellos de carácter
local. Así Heim (1940) las denominó Serie de Ibáñez en la localidad de
Puerto Ibáñez, margen septentrional del lago Buenos Aires dentro del
territorio chileno en proximidades al límite internacional. En la cuenca de los
lagos Fontana y La Plata ha sido llamada “Serie del Lago La Plata”
(Quartino, 1952) o Formación Lago La Plata (Ramos, 1976). En el brazo
septentrional del lago Argentino, Furque (1971, 1973), impropiamente, incluyó
estas vulcanitas en su “Formación Barragán” empleando la denominación
Formación El Quemado para los niveles pelíticos que siguen inmediatamente por
encima.
Tomado de Riccardi, A. C. y Rolleri, E. O., 1980. Cordillera Patagónica Austral. En: II Simposio de Geología Regional Argentina. (Coord. J. C. M. Turner), 1173-1306. Academina Nac. de Ciencias, Córdoba
Complejo El Quemado
Se denomina de esta manera el conjunto de rocas volcanogénicas, que con escasas intercalaciones sedimentarías, fueran denominadas Serie Porfírica Supratriásica y Serie Eruptiva Suprajurásica en el traba jo precursor de Bonarelli y Nágera (1921). Estas rocas fueron posteriormente llamadas Complejo Volcánico del Quemado por Feruglio (en Fossa Mancini et al., 1938), Serie de Ibáñez por Heim (1940) y Formación Quemado por Katz, 1963 ). La denominación del epígrafe, fue propuesta por Riccardi (1971) y seguida por numerosos autores que trabajaron en la región. La localidad tipo fue definida en la margen norte del lago Argentino, en la estancia hoy conocida como La Unión. Los asomos del Complejo El Quemado se distribuyen
en la provincia de Santa Cruz sobre el faldeo oriental de la región andina,
desde la margen más septentrional del lago Buenos Aires hasta el monte Stokes.
En la comarca tipo, en la orilla septentrional del lago Argentino, este
complejo está formado por potentes coladas superpuestas de ignimbritas, a las
que se asocian tabas de caída. El conjunto presenta coloraciones que varían
desde el rojo claro, por alteración meteórica, al verde grisáceo en fractura
fresca. Las rocas tienen en general textura eutaxítica, " con una
mesostasis felsítica de cuarzo y feldespato – en ocasiones con presencia de
calcita, epidoto y sericita secundarias – y fenocristales de cuarzo feldespato
potásico, plagioclasa y biotita. Las tobas muestran una textura afanítica,
desvitrificada y alterada a sericita, epidoto y calcita. Furque (1973) señala
un espesor aflorante de 600 m en esta localidad. La presencia de una intercalación
sedimentaría con Lucina cf. lotenoensis, Ostrea, Exogyra aff. quadrata,
Virgatophinctes (?) y Aptychus argentinus descripta por Feruglio (1949);
mientras que probablemente para la misma localidad, Furque (1973) menciona la
presencia de Griphea usta. La tectónica de la comarca, caracterizada por
bajocorrimientos (Kraemer et al., 2002), sugieren la necesidad de revisar
cuidadosamente este sector para determinar el espesor real y verificar la
naturaleza de la intercalación.
Nullo et al., (1978) señalan para la margen oriental del Hielo
Continental Patagónico, la existencia en esta unidad de dos entidades con
características litológicas propias, que las hacen bien diferenciables. La
inferior, compuesta principalmente por aglomerados volcánicos andesíticos de
color morado, con tobas mesosilíceas y coladas de andesita subordinadas, con
niveles psefiticos en la base (Conglomerado Arroyo de la Mina de Riccardi,
1971). La entidad superior está formada por ignimbritas dacíticas y tobas
asociadas, de colores pardo amarillento blanquecinos. En general todas las rocas
de este nivel superior poseen abundantes fenocristales de cuarzo. Las rocas se
presentan estratificadas en bancos de espesor variable, más potentes en la
base, 25-30 m y, más delgados - 0,15-0,30 m- hacia la sección superior. En
esta sección superior hay areniscas y fangolitas intercaladas.
En la región del lago San Martín, el Complejo El Quemado aflora en las márgenes
norte y sur. Riccardi (1971) describe la presencia de rocas lávicas y piroclásticas.
Entre las primeras distingue andesitas, dacitas y riodacitas.
Las rocas lávicas son de color morado y gris morado a gris verdoso y verde.
Las texturas porfirica, afirica, intersertal o pilotáxica. Las rocas pueden
presentar fenocritales de plagioclasa, feldespato potásico y cuarzo en una
pasta con plagioclasa y material devitrificado.
Las riodacitas tienen pasta microcristalina. Para las rocas piroclásticas,
Riccardi (1971) diferencia areniscas volcánicas y tobáceas, tabas vítreas y
cristalovítreas, tufitas, ignimbritas, brechas y aglomerados volcánicos.
Las rocas tobáceas son de grano fino a muy fino, de colores blanco azulinos
a verde claros y pueden presentar estratificación fina. Contienen
cristaloclastos de cuarzo y litoclastos provenientes de sedimentitas, plutonitas
y volcanitas. Las ignimbritas tienen color violáceo y textura eutaxítica o
fluidal. Las brechas y aglomerados volcánicos tienen colores verdosos, con
clastos angulosos de diámetros variables entre < 0,1 cm y 40 cm. Los
fenoclastos son de composición dacítica y andesítica. El espesor medido por
Riccardi (1971) es de 150-200 m, pero el autor menciona también un espesor
aparente de 500 metros.
Para
la comarca del lago Belgrano, Ramos (1979) describe la presencia de
afloramientos en la margen sur, el cerro Gorro de Vasco y la sierra de Las Uñas.
En esta región, el Complejo El Quemado está constituido por conglomerados,
tobas, aglomerados, lavas e ignimbritas. La columna comienza con conglomerados
de color rojo morado, con clastos de filitas, cuarcitas y cuarzo lechoso,
angulosos y no seleccionados. Continúan tobas, aglomerados volcánicos y
coladas dacíticas alternantes. Para la sección superior Ramos (1979) menciona
la presencia de tobas ignimbríticas. Desde el punto de vista petrográfico
fueron descriptas variedades de ignimbritas riolíticas, riodacíticas y dacíticas,
tobas dacíticas, tobas lapillíticas, riolitas (lavas), leucoriolitas biotíticas
y arenitas cuarzo - feldespáticas, entre otras rocas (Busteros, 1980, 1982;
Sacomani, 1982). El espesor medido en el perfil del acceso a la península del
lago Belgrano alcanza 1.085 metros (Ramos, 1979).
En la región del lago Pueyrredón, el Complejo El Quemado se extiende por ambas márgenes del lago; hacia el naciente constituye la sierra Colorada, mientras que hacia el suroeste se dispone a modo de una faja en-tre los cerros San Lorenzo y Belgrano. En este último sector, Riggi (1957) describe una sucesión de conglo-merados, lavas y tobas. Las tobas y lavas son de composición riolítica. El espesor estimado es superior a 400 metros. Para
la comarca del lago Ghío, Sruoga (1994) reconoce una secuencia relacionada a
una caldera e integrada por ignimbritas, lavas riolíticas y brechas volcánicas,
cuyo espesor es estimado en más de 1.000 metros.
El
perfil de la sierra Colorada, donde se estima un espesor superior a los 600 m,
comienza sin base visible, con brechas aglomerádicas y un manto de lava riolítica,
continúan tobas y arcilitas bien estratificadas para luego dar lugar a una
potente sucesión de mantos ignimbríticos con diferente grado de soldamiento,
alguno de los cuales integrados por flujos sucesivos, alcanzan entre 50 y 70 m
de potencia (Giacosa y Franchi, 1997).
En
la comarca del Lago Buenos Aires (Escosteguy et al., 2001), los
afloramientos más extensos del Complejo El Quemado se localizan al oeste del río
El Zeballos y en la naciente del río Fénix Grande, en un área limítrofe con
Chile. Otros afloramientos se ubican, al oeste de la estancia Victoria y sobre
el río Fénix Grande y, al oeste de la bahía Lago Buenos Aires. Se destaca por
la presencia de espesas sucesiones de cuerpos tabulares de espesores variables
de rocas volcánicas y piroclásticas. La composición del Complejo varía de un
sitio a otro, ya que abarca términos lávicos, riolíticos y toda la gama de
productos asociados al volcanismo fragmentario, ignimbritas, tabas, brechas,
aglomerados y tufitas. Existe un predominio de ignimbritas, brechas y tobas.
Macroscópicamente las ignimbritas son porfiricas, de colores rojizos y castaños,
medianamente soldadas. Se destacan los fenocristales de cuarzo y feldespato. La
biotita se halla en baja proporción. Algunos mantos adquieren aspecto brechoso,
con fragmentos angulosos de naturaleza dacítica y fragmentos pumíceos. Exhiben
a veces un excelente desarrollo de eutaxismo macroscópico; los fiammes pueden
alcanzar los 2 cm de largo. La pasta es de naturaleza vítrea y engloba
fenocristales de cuarzo. Las tobas en muestra de mano son de color castaño
claro con fenocristales de feldespatos alterados, de hasta 0,3 cm, y mafitos
prismáticos negros. Presentan un bandeamiento irregular dado por diferente
coloración. Se observan venas de cuarzo y amígdalas. Microscópicamente son de
textura cristaloclástica, constituidas por plagioclasa, hornblenda castaña y
pumicitas, con litoclastos de pasta volcánica. La porosidad es de grado bajo y
están moderadamente sol-dadas. Las tobas riolíticas son de color verde claro,
con textura cristaloclástica; se observan cristales de cuarzo, plagioclasas y
pumicitas de color blanqueci-no. La mátrix es muy fina, compuesta por vidrio
devitrificado a agregados félsicos, trizas de vidrio in-coloro y polvo volcánico.
En cuanto al espesor, se estima que El Complejo El Quemado posee más de 800 m
en esta comarca.
Para
el sector norte de la cordillera de Santa Cruz, inmediatamente al oeste del límite
internacional, Baker et al. (1981) mencionan un espesor de 1.000 m de
rocas suavemente plegadas y con ejes de plegamiento de rumbo Norte-Sur. En esta
localidad, la columna está integrada por piroclastitas retrabajadas y dos
grupos de volcanitas primarias muy diferenciables: lavas andesíticas y flujos
de cenizas riolíticas. Estas últimas aparecen principalmente en la sección
superior.
La
base del Complejo El Quemado se apoya en discordancia angular sobre las rocas
paleozoicas de las Formaciones Río Lácteo (Feruglio, en Fossa Mancini et
al., 1938) o Bahía de la Lancha (Borrello, 1967). Por su parte, a esta
unidad la suprayacen en concordancia las sedimentitas neocomianas de la Formación
Springhill.
Se
dispone de varias dataciones radimétricas para el Complejo El Quemado: Puesto
Levicán: 153,0+1,0 Ma (SHRIMP; Pankhurst et al., 2000); Arroyo Page:
155+15 Ma (K/Ar; Sinito, 1980); Sur del lago Buenos Aires – General Carrera en
territorio chileno: 132+3 – 150+4 Ma (K/Ar s/ biotita; Suárez y de la Cruz,.
1997); Sierra de Chacabuco: 154+ Ma y 137+5 Ma (K/Ar; Busteros y Lapido, 1983);
Río Correntoso: 159+4 Ma (K/Ar s/ biotita; Suárez et al,. 1997); Garganta de
Oro: 142+4 Ma (K/Ar s/ biotita; Suárez et al,. 1997); Sierra Colorada: 144+4 Ma
(K/Ar s/ biotita; Suárez et al,. 1997) ; Sierra Colorada: 150+4 Ma (K/Ar s/
biotita; Suárez et al,. 1997); Sierra Colorada: 136+6 Ma (isócrona Rb/Sr;
Pankhurst et al., 1993); Sierra Colorada: 154,1+1,5 Ma (SHRIMP; Pankhurst et al., 2000); Sierra de Sangra: 158+10 Ma (Nullo et al., 1978);
Lago Posadas: 144,2+0,4 Ma (Féraud et al., 1999); Lago Posadas:
147,1+0,5 Ma (Féraud et al., 1999); Sierra de Sangra: 162+10 (K/Ar;
Ramos, 1981); Estancia La Unión: 154,5+1,4 Ma (SHRIMP; Pankhurst et al., 2000);
Estancia La Unión: 169,5+2,0 Ma (Ar/Ar; Pankhurst et al., 2000);
Estancia La Unión: 144,6+1,4 Ma (Ar/Ar; Pankhurst et al., 2000). Se ha
sugerido que las edades de cristalización más confiables para las rocas silíceas
de la región, son aquéllas obtenidas por el método U-Pb sobre circones y que
las obtenidas por otros métodos, puedan estar afectados por alteración
hidrotermal (Pankhurst et al., 2000, pág.620). Sin embargo, si se exceptúan
los valores más jóvenes, las edades obtenidas por los distintos métodos son
relativamente coherentes entre sí, con significado geológico, pues registran
eventos posvolcánicos. De esta manera, la edad del Complejo El Quemado estaría
acotada al lapso Bathoniano – Oxfordiano temprano.
IMPLICANCIAS
GEODINÁMICAS
Como
se ha señalado anteriormente, diversos trabajos recientes han sugerido una
relación entre la edad de volcanismo jurásico y su ubicación geográfica
(Alric et al., 1995; Pankhurst et al., 1998; Féraud et al., 1999). Pankhurst et al. (2000)
establecen una cronología de eventos volcánicos relacionados con la evolución
del Gondwana y señalan que los términos de la cordillera de los Andes son
productos de margen continental activo, asociados con un plutonismo granítico.
De esta manera, las rocas del Complejo El Quemado están vinculadas a la subducción de la placa Proto-Pacífica, mientras que como se discutiera anteriormente, las volcanitas silíceas de la Formación Chon Aike están relacionadas al subplacado de los magmas básicos dentro o en la base de la corteza. Edades de cristalización mas confiables para las las rocas silíceas de la region son aquellas obtenidas por el método U-Pb sobre circones y que las edades mas jóvenes Tomado de Panza, J. L y Haller, M. J. (2002). El volcanismo jurásico. En: Geología y Recursos Naturales de Santa Cruz: Relatorio XV Congr. Geol Argentino (Ed. Haller, M. J.) 89-102. Buenos Aires.
III - Jurasico superior
l. Oxfordiano-Kimmeridgiano.
En
diferentes lugares de la cuenca Austral se ha mencionado la existencia de
niveles sedimentarios de origen marino y probable edad oxfordiano-kimmeridgiana,
inmediatamente por encima del Complejo El Quemado.
En la región nordoccidental del lago Argentino, 50-80 m de sedimentitas pelíticas con algunos niveles de areniscas que se hallan parcialmente interestratificados con las rocas volcánicas del Complejo El Quemado, contienen fósiles marinos que según los estudios de Feruglio (1936-7), y Leanza (1968) serían de edad kimmeridgiano-titoniana. Estos niveles, por encima de los cuales se disponen en aparente continuidad otros de características similares, marcarían el inicio de la sucesión marina de la región y han sido impropiamente denominados “Formación Quemado” por Furque (1971, 1973). En
el área ubicada entre las localidades de Coyhaique y Balmaceda, en territorio
chileno, sobre los depósitos continentales del Complejo El Quemado se dispone,
mediante discordancia de erosión y probablemente también en discordancia
angular, una sucesión de lutitas de aproximadamente 200 m de espesor con rocas
volcánicas intercaladas en su base, la que ha sido segregada como miembro
inferior de la Formación Coyhaique (Cecioni y Charrier, 1974) y que por la
presencia de Gryphaea balli (Stefanini) correspondería al
Oxfordiano-Kimmeridgiano (véase también Skarmeta y Charrier, 1976), aunque el
hallazgo de Spiticeras (S.) sp. y Favrella americana por encima y
entre bancos de trigonias (Reyes, 1970) en la parte basal de la sucesión ha
llevado a Skarmeta (1976a) a sostener que el inicio de la transgresión se
produjo en el Neocomiano inferior.
La presencia de un ammonite identificado con el género Paraoirgatites Buckman
ha sido también citada en Chile al N de Aisén, en la provincia de Chiloé (43ºS
) en una brecha del miembro medio, marino, de la Formación Aserradero de edad
hauteriviana. El fósil citado indicaría la existencia de sedimentos del
Kimmeridgiano superior (Martinez y Ernsts, 1965; Fuenzalinda, 1968; Cecioni y
Charrier, 1974). En una región próxima, en territorio argentino,
inmediatamente al N y S del istmo que separa los lagos Fontana y La Plata, en
los arroyos Cotidiano y Pedregoso, Ramos (1976) ha reconocido la existencia de
15-31 m de calizas lumachélicas a las que ha denominado Formación
Cotidiano, que se disponen concordantemente sobre las rocas piroclásticas
de la Formación Lago La Plata (= Complejo El Quemado). La presencia de Gryphaea sp., similares a la Gryphaea balli ilustrada por Cecioni y Charrier
(1974) sugeriría una edad oxfordiano-kimmeridgiana, aunque Ramos (1976)
consideró que tal edad es avalada más fehacientemente por la discordancia,
debida a la fase araucánica (Charrier y Vicente, 1972), que separaría a esta
entidad de la sucesión marina titoniano-neocomiana que se le superpone.
Sobre la base de estudios micropaleontológicos se ha postulado también (Sigal et al., 1970; Natland et al., 1974) que las areniscas de la Formación Springhill y equivalentes correspondientes al Piso Rinconiano, habrían sido depositadas en parte durante el Oxfordiano-Kimmeridgiano. No obstante, esta entidad, como se verá más abajo, es considerada en gran medida, sino totalmente, de edad titoniano-berriasiana. Las
demás evidencias mencionadas, sobre las que se basa la supuesta presencia de
niveles oxfordiano-kimmeridgianos en la base de la sucesión marina que se
superpone al Complejo El Quemado, son escasas y discutibles Paraairgatites Buckman
y Padecía Ilovaisky son géneros que hasta la fecha han sido
considerados estrictamente boreales y su presencia debería haber sido
documentada de manera apropiada. Con relación al primero, la cita de
Fuenzalinda (1968) se basa sobre un fragmento de ejemplar pobremente preservado,
un molde del cual ha sido facilitado a uno de los autores (ACR.) muy gentilmente
por el doctor Covacevich. El mismo no correspondería al género citado y se
asemeja al ejemplar ilustrado por Feruglio (1963-7, lám. V, fig. 4) que Leanza
(1968) incluyera en Atdacosponctoides (P) sp. indet., lo cual indicaría
una edad kimmeridgiano superior-titoniana inferior. Por su parte los ejemplares
de Gryphaea bullí (Stefanini) ilustrados por Ceccioni y Charrier (1974)
son muy próximos a Aetostrew sp, y Aetostreon imbricatum (Krauss)
del Cretácico inferior del lago San Martín y Sudáfrica (Riccardi, 1977).
IV - Jurasico superior -
Cretacico inferior
Por encima de las rocas volcánicas y piroclásticas del Complejo El Quemado existe una unidad litoestratigráfica compuesta por areniscas que en la actualidad recibe el nombre de Formación o Grupo Springhill. Pese
a que la denominación Formación Springhil fue aplicada por primera vez
(Thomas, 1949a,b; Ceccioni, 1955a) para el subsuelo de Tierra del Fuego, el carácter
de unidad estratigráfica independiente de estas areniscas había sido
reconocida previamente (Halle, 1913) en la región del lago San Martín, Santa
Cruz.
La
Formación Springhill se halla representada al parecer desde la isla de las
Estados (Harrington 1943; Borrello, 1969; Flores et cL, 1973) –
posibilidad desechada por Dalziel. et al., 1S74 – y Seno Almirantazgo
(Natland et al., 1974) al S, (? ) hasta por lo menos la región de los
lagos Fontana y La Plata al N, donde habría sido incluida en las “Capas del
Arroyo Blanco” (Quartino, 1952), ó "Estratos Titoneocomiano.s” (Ramos,
1976) o “Formación Tres Lagunas” (Ploszkiewicz y Ramos, 1978).
Probablemente también se halle representada más al N en Omkel (véase Ugarte,
1956a) y Aisén, Chile, donde habría sido incluida como miembro arenoso
inferior de la Formación Coyhaique (cf. Reyes, 1970). En su mayor parte es una
unidad de subsuperficie, aunque se conocen afloramientos en el arroyo de las
Hayas o los Caballos – margen septentrional del lago Argentino –, al
poniente del río las Vueltas – N del lago Viedma – (Nullo et al., 1978),
lago San Martín, Belgrano y Pueyrred6n (Bianchi, 1967).
Las
propiedades de estas rocas son sumamente uniformes en los diferentes sectores de
la cuenca. Se trata en general de samitas duras de grano grueso a fino, gris
claras a castaño-amarillentas por alteración, con estratificación normal y
laminación entrecruzada. En la parte inferior, continental, contienen restos
vegetales e intercalaciones de pellitas oscuras y en algunos casos presentan
restos de carbón y nódulos de calcopirita mientras que hacia arriba pasan a
calizas con invertebrados marinos. Composicionalmente las samitas están
integradas por un 65-95 % de cuarzo detrítico, cuya angulosidad – variable
– parece disminuir hacia los niveles más modernos. Excepcionalmente hay
feldespatos y accesoriamente magnetita, limonita, circón y micas. La matriz está
constituida por caolinita. Entre las características más destacables se hallan
la madurez composicional y la inmadurez textural. Los diferentes autores
coincidieron en atribuir al Complejo El Quemado el material originario de estas
rocas. Su deposición se habría producido sobre un relieve suavemente irregular
en un ambiente costanero protegido, poco profundo, con escaso transporte, en un
clima cálido y húmedo.
No
obstante su amplia distribución areal, tanto su espesor como su continuidad
lateral son sumamente irregulares – en muchas localidades se halla parcial o
totalmente ausente – debido a que la de-posición de los sedimentos que le
dieron lugar estuvo restringida mayormente a las depresiones existentes en el
relieve irregular del Complejo El Quemado. Su espesor usual es de 30-40 m y el máximo
citado alcanza los 130-150 metros.
Pese
a que en Ultima Esperanza la Formación Springhill probablemente se apoya en
discordancia sobre rocas premesozoicas (Natland et al., 1974), comúnmente
lo hace sobre el Complejo El Quemado. Esta última relación estratigráfica ha
sido diversamente interpretada. Generalmente se ha señalado, entre ambas
entidades, la existencia de un hiato, discordancia o pseudoconcordancia o
discordancia erosiva, aunque también se han mencionado pasajes graduales. Tanto
en la bahía de la Lancha, lago San Martín, como en el arroyo de las Hayas,
lago Argentino, la única evidencia en favor de un hiato o pseudoconcordancia es
el cambio litológico neto entre las rocas del Complejo El Quemado y las de la
Formación Springhill, aunque tanto allí como en otras áreas su existencia e
importancia dependería fundamentalmente de las edades que se asignen a ambas
unidades. Dada la edad jurásica superior (cretácica inferior) usualmente
aceptada para el Complejo E1 Quemado, una posible edad aptiana para la
Formación Springhill (Leanza, 1968, 1968, 1972) indicaría la presencia de un
hiato relativamente importante. Sin embargo, los megafósiles hallados hasta la
fecha en esta última entidad documentan una edad titoniano-berriasiana (véase
más abajo) equiparable a aquella determinada por Feruglio (1936-7, 1944, 1949)
en el lago Argentino, para parte de las pelitas que se intercalan parcialmente
en el techo del Complejo El Quemado. Esto apoyaría la existencia de pasajes
graduales y permitiría inferir que los hiatos y discordancias erosivas
existentes son de carácter localizado y representan, como máximo, lapsos
similares a los de cualquiera de los pisos del Jurásico superior-Cretácico
inferior (5-6 Ma.) siempre que se asuma que las variaciones regionales en la
finalización del vulcanismo y sedimentación que dieron lugar a las rocas del
Complejo El Quemado no excedieron de un lapso semejante. Resulta sin embargo
importante tener en cuenta que el Complejo El Quemado está muy probablemente
integrado por diferentes unidades y que resulta factible que la Formación
Springhil1 sea equivalente lateral – facies de plataforma – de una entidad
– de facies más profundas – integrada por rocas volcánicas y pelíticas y
que ambos conjuntos apoyen sobre rocas volcánicas más antiguas. Según esta
interpretación la Formación Springhill sería discordante y equivalente a
rocas que aquí se incluyen en el Complejo El Quemado. La relación discordante
se haría bien visible en la zona extraandina, en el subsuelo.
El
contacto entre la Formación Springhill y las sedimentitas suprayacentes es
transicional de forma tal que para lago San Martín diferentes autores
consideraron que aquella corresponde al inicio de la transgresión marina que
dio lugar a la Formación Río Mayer (Bonarelli y Nágena, 1921; Feruglio,
1938b, 1949). Tal relación de concordancia ha sido aceptada independientemente
de la edad asignada a la Formación Springhill (cf. Leaza, 1968, 1972).
De
la Formación Springhill se han mencionado en los últimos 40 años numerosos
taxa de megafauna y plantas (Feruglio, 1938b, págs. 297-8; Cecioni, 1955a, págs.
245, 246-S, 252; 1959, págs. 424, 427, 429; in Hoffstetter et al., 1957,
pág. 342; González et al., 1965, pág. 4; Leanza, 1963, 1968; Natland et
al, 1974, pág. 46; Hernández y Azcárate, 1971, pág. 33) no obstante lo
cual las primeras ilustraciones conocidas corresponden a los trabajos recientes
de Riccardi (1976, 1977) y Archangelsky (1977).
Así
el primero de estos autores ha descripto e ilustrado la presencia en la Formación
Springhill en el lago San Martín de los siguientes invertebrados: Megacucullaea cf. kraussi (Tate), Inoceramus aff. anomiaeformis Fer., I sp. I y II, Oxytoma (O.) sp., Chlamys (Aequipecten)
octoplicoidds (Hertlein), Aetostreon sp., Lucina antarctandica Leanza, L. cf. neuquensis Haupt, Lacina sp., P Eriphyla sp, Protoeardia
(Tendagurium) nov. sp., Jabronella aff. michaelis (Uhlig), Neocosmoceras sp., Delphinella sp., Belemnopsis sp., Hibolithes sp.
Mientras que Archangelsky (1977) ha comprobado en el subsuelo del sector chileno
de la cuenca la existencia de los siguientes taxa: Ticoa magallanica n.sp., Otoxamites sanctae-crusís Feruglio, Zamites aff. gigas (Lindley
et Hutton), Ptilophyllum antarcticum Halle, Cycadolepis sp., Brachyphyllum
feistmantelli (Halle), Araucarites sp.
La megafauna y la flora citadas indican para la Formación Springhill una
edad principalmente titoniano-berriasiana. No se excluye, sin embargo que en
algunas localidades alcance edades más antiguas y/o jóvenes. Es de señalar en
este sentida que en Aisén, Chile, se ha indicado la presencia de un paquete
arenoso de 25 m de espesor en la base de la sucesión pelítica allí existente
(Formación Coyhaique) conteniendo una variada fauna de trigonias que ha sido
referida al Valanginiano superior-Hauteriviano inferior (Reyes, 1970). En la
misma región, pero en territorio argentino, en la localidad de Tres Lagunas, se
han hallado bivalvos y Bochianites ¿ sp. (véase Bergman, 1956, 1957;
Ploszkiewics y Ramos, 1978) Este último género indicaría una edad
titoniano-hauteriviana, aunque ha sido asignado al Valanginiano-Hauteriviano
inferior.
No obstante, cabe también indicar que sobre la base de foraminíferos se ha
concluido, primeramente una edad bajociano- bathoniana (Martinez y Ernst, 1965)
y posteriormente (Stigal et al., 1970; Natland et al., 1974) una
oxfordiano-kimmeridgiana. Asimismo se ha señalado la presencia del género Favrella, el cual al ser considerado de edad aptiana, ha llevado a concluir tal edad
para la Formación Springhill (Leanza, 1963, 1968).
Se
ha pretendido compatibilizar las diferencias de edad apuntadas postulando una
variación en la edad de la Formación Springhill. En la interpretación de
Cecioni y Charrier (1974, véase también Cecioni, 1955a, pág. 247; 1959, pág.
430) la transgresión que produjo la deposici6n de la Formaci6n Springhill habría
comenzado en el Oxfordiano-Kimmeridgiano, aunque la edad de los primeros depósitos
variaría en la medida que el mar avanzó sobre las áreas emergidas, de manera
tal que serían más jóvenes “hacia el E en la parte N y hacia el NE en la
parte austral de la cuenca (Tierra del Fuego)”. Sin embargo, la presencia de
f6siles de diferentes edades aparentemente ha sida indicada en las mismas
localidades y niveles estratigráficos (cf Riccardi, 1976). Esto lleva a poner
de relieve el hecho de que la existencia de f6siles del Oxfordiano-Kimmeridgiano
no ha sido documentada adecuadamente. Consecuentemente, por el momento, la edad
de la Formación Springhill debe ser ubicada en el Titoniano-Berriasiano
(Valangiano), aunque sin descartar la posibilidad de un lapso alga mayor.
Esta
entidad fue elevada a la categoría de Grupo, en Tierra del Fuego, por Cecioni
(1955a), quien la dividió en una parte inferior continental, Formación
Manantiales y una superior marina, Formación Sombrero. El mismo autor (1955a, pág.
251; 1959, pág. 423) propuso la denominaci6n Formación Sutherland para
superficie. Además se han utilizado otros nombres, i.e. Grupo o Complejo
Arenoso Basal (Criado Roque et al., 1960) y Areniscas Calcáreas del
Chorrillo Bellota y Erezcano (Cortéz, en Ceciono y Charrier, 1974).
Bibliografía Panza, J. L y Haller, M. J. (2002). El volcanismo jurásico. En: Geología y Recursos Naturales de Santa Cruz: Relatorio XV Congr. Geol Argentino (Ed. Haller, M. J.) 89-102. Buenos Aires. Riccardi, A. C. y Rolleri, E. O., 1980. Cordillera Patagónica Austral. En: II Simposio de Geología Regional Argentina. (Coord. J. C. M. Turner), 1173-1306. Academina Nac. de Ciencias, Córdoba
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