La base del Grupo Tepuel no es visible en su perfil tipo,
pero de acuerdo con lo señalado por Suero (1953) puede ser
observada en el extremo norte de la sierra de Tecka donde
cubre en discordancia angular a la Formación Arroyo Pescado.
Hacia el este, en la sierra del Cerro Negro,
vuelve a encontrarse expuesta la base apoyándose mediante
un conglomerado sobre el Granito Catreleo, de probable edad
devónica (Robbiano, 1971). En lo que respecta a las relaciones
de techo, en varias localidades de la sierra de Tepuel las
sedimentitas neopaleozoicas son cubiertas en discordancia
por depósitos de edad liásica, y en la localidad de El Molle por
andesitas atribuidas al Jurásico medio por Perrot (1961) y al
permotriásico por Franchi y Page (1980).
Han sido realmente escasos los trabajos desarrollados
sobre los ambientes de sedimentación de las unidades consideradas.
La Formación Jaramillo representa muy probablemente
sedimentos marinos de plataforma hasta costeros con
importante acción de olas. Localmente es también probable el
pasaje a facies continentales, especialmente en la parte media
de la unidad. Diferentes aspectos de la sedimentología y
ambientes depositacionales de la Formación Mojón de Hierro
han sido tratados por Frakes et al., 1969; López Gamundí y
Limarino, 1984; Page et al., 1984; González Bonorino et al.,
1988 y López Gamundí, 1989).
En el área de Esquel, particularmente en el cerro Excursión
y en el corte de las vías del Ferrocarril General Roca,
aflora un potente conjunto de rocas del Paleozoico superior.
Feruglio (1941, 1949) propuso incluir a esta secuencia arenopelítica, parcialmente diamictítica, en los «Esquistos de
Esquel», el cual alcanza una potencia de 1200 m estando su
base cubierta. La división estratigráfica de esta unidad ha sido
objeto de debate (López Gamundí, 1979, 1980 a y b; Cucchi,
1980 a y b; Cucchi y Askenazy, 1982; González Bonorino y
González Bonorino, 1988); en este trabajo se adopta el
criterio de dividirla en dos unidades llamadas Formación
Esquel (la inferior) y Formación Valle Chico (la superior).
El nombre de Formación Esquel es utilizado aquí en un
sentido diferente al sugerido por Feruglio (1941) y Cazau
(1972), ya que no corresponde a toda la secuencia
neopaleozoica, sino solamente a la parte basal de la sucesión
(véase Cucchi, 1980 a, b; González Bonorino y González
Bonorino, 1988 y Andreis et al., 1985).
La unidad, de unos 550
m de potencia mínima, esta compuesta por pelitas, areniscas y
unos pocos bancos de caliza (parcialmente silicificadas). Las
pelitas, tanto macizas como laminadas, son de color gris
obscuro hasta negro y altamente dominantes en la parte inferior,
donde además intercalan varios niveles de areniscas finas
estratificadas en bancos delgados (Cucchi, 1980 a; González
Bonorino y González Bonorino, 1988). Hacia la parte superior
de la Formación Esquel se hacen más frecuentes los bancos de
areniscas medianas y finas, lo que le confiere a la secuencia
carácter granocreciente (González Bonorino y González Bonorino,
1988; Andreis et al., 1991, González Bonorino y
González Bonorino, 1992). Las areniscas muestran característico color gris oscuro, y aunque un buen número de bancos
resultan macizos es frecuente la existencia de variados tipos de
estructuras sedimentarias, tales como laminación horizontal,
laminación ondulítica, gradación, diferentes clases de
lineaciones subestratales, etc.).
De acuerdo con la información
existente (González Bonorino y González Bonorino, 1988,
1992) el paleoambiente sedimentario de esta unidad ha sido
interpretado como de plataforma nerítica con esporádicos
episodios de tormenta (responsable de las intercalaciones arenosas
descriptas previamente).
La Formación Valle Chico cubre a la Formación Esquel
en discordancia angular según Cucchi (1980a, b), mediante
una discontinuidad estratigráfica producto de erosión glaciaria
(González Bonorino y González Bonorino, 1988), o en concordancia
mediante una discontinuidad depositacional (López
Gamundí, 1980a; Andreis et al., 1985).
La base de la Formación
comienza con una potente diamictita de unos 40 m de
potencia, conteniendo bloques (intraformacionales?) de hasta
8 m de diámetro máximo correspondientes a sedimentitas
de la Formación Esquel (López Gamundí, 1980 a y b; González
Bonorino y González Bonorino, 1988). Como ocurre en la
sierra de Tepuel, las diamictitas son seguidas por gruesos
niveles de pelitas guijosas laminadas con algunos cadilitos.
Hacia la parte superior de la Formación se hacen menos
frecuentes las diamictitas, las que son reemplazadas por
gruesos paquetes de cuarcitas grises blanquecinas estratificadas
en bancos de hasta 6 m de espesor.
La Formación Valle Chico representa la sedimentación
desarrollada en áreas de plataforma continental (incluyendo
facies de pelitas hemipelágicas, probables tempestitas y secuencias
litorales) fuertemente influenciada por procesos
glaciales (López Gamundí, 1980 a y b; González Bonorino y
González Bonorino, 1988). En particular, la existencia de
diamictitas junto a superficies estriadas, cadilitos y clastos
facetados-estriados han llevado a interpretar a las diamictitas
como facies glaciales de till (González Bonorino y González
Bonorino, 1988).
La correlación estratigráfica de las Formaciones Esquel
y Valle Chico con el perfil tipo de la sierra de Tepuel (Grupo
Tepuel) ha sido recientemente examinada por González Bonorino
y González Bonorino (1988, 1992). De acuerdo con
las conclusiones de estos autores, la Formación Esquel es
correlacionable con la Formación Jaramillo mientras que
Valle Chico lo es con el tercio inferior de Pampa de Tepuel.
Teniendo en cuenta estas correlaciones, la Formación Esquel
debería ser referida al Carbonífero inferior (en sentido amplio)
y la Formación Valle Chico al Carbonífero superior.
Esta edad parece consistente con los restos fósiles vegetales
citados por Sepúlveda (1977) y Sepúlveda y Cucchi (1978).
Unos 75 km al este de la localidad de Esquel, en el área
conocida como Las Salinas (Figura 7), se encuentra otro
importante grupo de afloramientos correspondientes al Paleozoico
superior. En esta comarca González (1972a y b)
realizó un detallado estudio estratigráfico y paleontológico
de las secuencias aflorantes, definiendo la Formación Las
Salinas, a la que asignó un espesor mínimo (base y techo no
visibles) superior a los 2400 metros. Esta unidad se encuentra
formada por pelitas macizas, lutitas, areniscas, diamic titas
(paraconglomerados y pelitas guijarrosas) junto con algunos
lentes de calizas y muy escasos ortoconglomerados (González,
1972a).
Las sedimentitas de grano fino (pelitas y areniscas finas)
son las rocas más abundantes en esta formación. Las fangolitas
macizas y lutitas son de colores obscuros (principalmente
gris verdoso), se encuentran distribuidas en toda la unidad,
aunque resultan más frecuentes hacia la parte superior (Miembro
9 de González, 1972a). Ocasionalmente, estas rocas
muestran guijas y guijarros desperdigados los que en algunos
casos deforman la laminación sugiriendo la existencia de
cadilitos. En lo que respecta a las areniscas, son principalmente
finas y medianas, suelen mostrar laminación ondulítica,
entrecruzada o plana, aunque un buen número de bancos
resultan macizos.
Cuando las psamitas aparecen interestratificadas
con pelitas son frecuentes las lineaciones subestratales
en la base de los bancos arenosos. Finalmente las diamictitas
conforman niveles irregulares, a menudo lenticulares, de
pelitas guijarrosas, areniscas guijarrosas o paraconglomerados
(González, 1972a, Andreis et al., 1987) en los que se encuentran
algunos clastos facetados y estriados. Esta unidad ha
provisto una significativa fauna de invertebrados marinos
estudiados por González (1969, 1972b, 1975, 1977) y Sabattini
(1972, 1983).
Otro conjunto de afloramientos del Grupo Tepuel es
conocido unos 45 km al este de Esquel , en el paraje
conocido como Arroyo Pescado. Borrello (1969) describió
estos afloramientos incluyéndolos en el Devónico, los que
fueron años más tarde reubicados en el Carbonífero por
Rolleri (1970). En el área afloran dos conjuntos litológicos
bien diferenciados, el inferior («Esquistos de Arroyo Pescado») se encuentra formado por pelitas grises azuladas, grises
verdosas hasta grises obscuras, que intercalan niveles de
areniscas finas y muy finas algo micáceas, sumamente densas
y compactas.
El conjunto superior incluye niveles de diamictitas,
algunos ortoconglomerados y gruesos paquetes de areniscas
(wackes) macizos o con imperfecta laminación horizontal
(Rolleri, 1970; Spikermann, 1977).Existen marcadas
diferencias entre ambos conjuntos sedimentarios, no sólo en
su composición litológica sino también en su disposición
estructural y grado metamórfico. En efecto, los Esquistos de
Arroyo Pescado presentan menor proporción de diamictitas,
mayor deformación y un leve metamorfismo (dinámico?)
características que contrastan claramente con la sección superior.
Tradicionalmente es aceptada la inclusión de la parte
superior de estos afloramientos en el Grupo Tepuel (muy
probablemente Formación Pampa de Tepuel).
No existe sin
embargo certeza sobre la ubicación estratigráfica que le
correspondería a los «Esquistos de Arroyo Pescado», los que
han sido considerados como una unidad independiente no
relacionada al Grupo Tepuel. Sin embargo, no debería descartarse
que futuras investigaciones demuestren su equivalencia
con la parte basal del Grupo Tepuel (Formaciones
Jaramillo y Esquel). |
Un importante grupo de afloramientos neopaleozoicos
se encuentra a lo largo del valle del río Genoa, directamente
al suroeste de la localidad de Gobernador Costa (Figura 7).
En esta área el Neopaleozoico conforma una espesa secuencia
homoclinal, parcialmente fracturada y localmente intruida
por cuerpos filonianos jurásicos (Ugarte, 1966; Franchi y
Page, 1980; Andreis et al., 1987).
Son destacables las
exposiciones de cerro Zalazar, Lomas Chatas, Laguna Seca
y Lomas de Betancourt, entre otras. Las sedimentitas en
cuestión fueron inicialmente descriptas por Suero (1946,
1957) y luego objeto de varias contribuciones estratigráficas
(Ugarte, 1966; Franchi y Page, 1980; Cortiñas y Arbe, 1982;
Andreis et al., 1985; Andreis y Cúneo, 1989) y
paleontológicas (Feruglio, 1951; Frenguelli, 1953a, b ; Archangelsky y Cúneo, 1981, 1986, 1987, 1990; Cúneo,
1985, 1987).
Inicialmente la secuencia aflorante en el río Genoa fue
dividida por Ugarte (1966) en dos unidades llamadas Grupo
de Piedra Shoottle (la inferior) y Grupo de Nueva Lubecka
(la superior). Esta división fue adecuada a las nuevas normas
estratigráficas por Lesta y Ferello (1972) quienes propusieron
reunir a toda la sucesión neopaleozoica de la
comarca en el Grupo Río Genoa, constituido por las Formaciones
Piedra Shoottle y Nueva Lubecka. Años más
tarde, Andreis et al. (1985), propusieron redefinir la división
estratigráfica del área, correlacionando las sedimentitas
del río Genoa con el perfil tipo de la sierra de Tepuel.
De
acuerdo con el esquema propuesto por los autores mencionados,
el Grupo Río Genoa fue reducido al rango de Formación
Río Genoa, incluida en el Grupo Tepuel y correlacionada
con la parte media y superior de la Formación Mojón de
Hierro (en el sentido de Page et al., 1984). Litológicamente, la Formación Río Genoa (con un espesor
estimado entre 1000 y 1200 m), está integrada por
ortoconglomerados polimícticos medianos y gruesos; areniscas
grises amarillentas, grises verdosas hasta grises obscuras
(con frecuentes estructuras sedimentarias tractivas) y pelitas
laminadas (Suero, 1953; Ugarte, 1966; Franchi y Page, 1980;
Cortiñas y Arbe, 1982; Andreis et al., 1987). La sucesión
muestra predominio de sedimentitas gruesas (conglomerados)
en la parte basal («facies de tipo Piedra Shoottle») y
areno-pelíticas en la superior («facies de tipo Nueva
Lubecka»).
Especialmente la sección superior ha provisto
abundantes restos vegetales que incluyen varias especies de
articuladas, licofitas, helechos, progimnospermas,
gimnospermas y coníferas (Feruglio, 1951; Frenguelli, 1953a;
Archangelsky y Arrondo, 1965, 1966; Archangelsky y Cúneo,
1984, 1987, 1990; Cúneo, 1985, 1987, 1989).Esta flora ha
sido incluida en la Superzona Ferugliocladus (Archangelsky
y Cúneo, 1984) y referida al Pérmico inferior. Por otro lado
la Formación Río Genoa ha provisto invertebrados marinos
(Sabattini, 1977; González, 1981, 1985; Andreis et al., 1985)
los que corroborarían la edad señalada.
Estudios paleoambientales detallados han demostrado la
existencia de facies deltaicas en la Formación Río Genoa.
Cortiñas y Arbe (1982) describieron los principales
subambientes deltaicos, proponiendo un modelo de sistema
progradacional elongado. Por su parte, Andreis y Cúneo
(1989), consideraron al sistema deltaico como progradante
sobre una plataforma marina somera, sujeta a fuerte acción de
oleaje e importante control de factores alocíclicos.
Los mencionados
autores consideraron un modelo de delta lobulado
como el más apropiado para la unidad.
Ramos y Palma (1991) han reconocido en la evolución
del Paleozoico del área patagónica una cuenca marginal de
trasarco, que comprende a la cuenca Tepuel-Genoa y una
región cratónica extraandina desarrollada en el Macizo del
Deseado.
En lo que respecta al Grupo Tepuel, correspondería
a la sedimentación desarrollada en el área de trasarco, donde
se depositó una importante pila sedimentaria de naturaleza
dominantemente siliciclástica. Al menos tres sectores pueden
ser reconocidos en esta región: 1) El más occidental (afloramientos
del área de La Carlota) se encuentra formado por
sedimentos marinos intensamente deformados, probablemente
debido a su proximidad geográfica al cinturón orogénico; 2)
El sector central, que corresponde a la sierra de Tepuel y sus
alrededores, con sedimentación dominantemente marina (desde
litoral a plataforma abierta), pero con menor grado de
deformación y 3) El sector oriental, conformado por secuencias
deltaicas progradantes correspondientes a la Formación
Río Genoa.
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